En una tarde-noche cargada de tensión en el 15 de Abril, Cristian Tarragona apareció en el momento justo para rescatar a Unión. Su gol agónico selló el 1-1 ante Talleres y mantuvo con vida la ilusión de pelear por la clasificación, aunque ahora deberá mirar de reojo otros resultados.
“Nunca dejamos de insistir y por eso llegamos al empate. Ahora no queda otra que esperar”, resumió el delantero, reflejando el espíritu de un equipo que no bajó los brazos hasta el final.
Sin embargo, Tarragona también fue autocrítico. Reconoció que el equipo tuvo todo a favor, pero le faltó claridad para resolver: “Sabíamos que dependía de nosotros, pero nos faltó terminar las jugadas. Por suerte pudimos concretar una, así que hay que esperar con fe”.
El análisis fue más allá del partido. El atacante dejó en claro que el presente es consecuencia de puntos que se escaparon en el camino: “Dejamos pasar muchos puntos y perdimos partidos por errores propios. Nos cuesta porque no estaríamos dependiendo de otros. El fútbol es así, ahora hay que esperar y ojalá se nos dé”.
A pesar del contexto, el mensaje final fue de confianza. Tarragona destacó la identidad del equipo y el trabajo realizado a lo largo del torneo: “Estamos para dar el salto. Unión siempre mostró juego y rebeldía. Tenemos una idea clara, ya nos conocen, pero con trabajo y humildad hicimos buenos partidos. No nos guardamos nada”.