La etapa previa a la competencia es un trabajo que demanda mucho esfuerzo, creatividad e inteligencia para diagramar todo un trabajo a desarrollar cuando Los Pumas se juntan. Y esa es una de las principales tareas de Felipe Contepomi y su staff.
El entrenador del seleccionado habló de la identidad que están forjando, del trabajo que hay detrás a un partido y de cómo buscar cumplir los distintos objetivos para cada día, semana y competencia puntual.
En nota con Página 12 el Mellizo fue consultado en cómo buscan desarrollar el juego y al respecto dijo: “Nosotros lo llamamos un juego de movimiento al espacio. Puede ser con las manos, los pies, pero en algún lado tiene que haber un espacio. Para eso tenés que ser dinámico y ahí es donde empieza el rol de los backs. Pero te digo que el mayor esfuerzo lo hacen los forwards, porque les pedimos que empujen, que sean sólidos en el scrum y en el maul, y aparte que se movilicen”.
“Encontrar el balance entre potencia, fuerza y movimiento no es fácil. Tenemos la suerte de que tenemos jugadores que entienden nuestra filosofía y saben que cuando vienen a Los Pumas, este es el estándar que nosotros demandamos”, añadió.
Sobre los comportamientos que crean la cultura de equipo, Contepomi señaló: “Nos pusimos de acuerdo sobre cómo queremos vivir. Bajo qué valores. Eso lo decidieron los jugadores. Qué es lo que ellos quieren ser. Una vez que eso está escrito en papel y es tangible, viene la parte más difícil, que es hacer lo que dijimos que íbamos a hacer. Lo llevamos al llano; pusimos comportamientos para el entrenamiento, el partido, la convivencia, cuando no estamos juntos”.
“Creamos expectativas que son señales de tránsito que te guían en el camino. Entendemos que no todos vamos a hacer lo correcto todo el tiempo. La revaluación no es tanto sobre el resultado como sobre nosotros mismos”, aseguró.
Mientras que sobre el trabajo para crear un objetivo común, Felipe desarrollo que “el trabajo de cultura lo explicitamos y no queda en lo que uno interpreta o piensa, que puede ser diferente a lo que puede interpretar o pensar el otro. Cuando hicimos el primer trabajo de cultura sobre nuestros propósitos y cómo queríamos vivir, les dije: ‘Qué bueno que estemos alineados sobre lo que yo pienso y quiero ser, porque si no, les tengo que dar la mano, decirles gracias y hasta acá llegamos’”.
"Porque si va contrapuesto a lo que uno piensa y siente, es difícil liderar y entender lo que necesitan tus liderados. Si tus liderados quieren otra cosa de lo que vos querés, es imposible liderarlos”, concluyó.