La clasificación del Gran Premio de Japón de la Fórmula 1 dejó a Max Verstappen fuera de la Q3 tras quedar eliminado en la segunda tanda en el circuito de Suzuka. El neerlandés terminó en la undécima posición, sin encontrar el ritmo necesario para meterse entre los diez mejores en una sesión en la que evidenció dificultades con su monoplaza.
En un trazado donde supo encadenar cuatro victorias consecutivas, esta vez no logró repetir ese dominio y quedó por detrás de otros competidores, incluidos su compañero Isack Hadjar y el joven Arvid Lindblad.
La reacción de Verstappen no tardó en llegar. Apenas finalizada la sesión, expresó con claridad su malestar: “Es inmanejable este auto”, disparó por radio. A lo largo de la clasificación se lo vio incómodo, con problemas para lograr estabilidad en un circuito que exige precisión.
La falta de confianza en el auto se reflejó en sus tiempos y en la imposibilidad de cerrar una vuelta competitiva que le permitiera avanzar a la Q3.
En paralelo, también quedaron eliminados en la Q2 el español Carlos Sainz y el argentino Franco Colapinto.
El resultado obliga ahora a Verstappen a encarar la carrera desde una posición más retrasada, con el desafío de remontar y, sobre todo, de encontrar soluciones a un monoplaza que no le dio las respuestas esperadas durante la clasificación.