En el marco de los 50 años del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, la Conferencia Episcopal Argentina (CEA) difundió un documento con un fuerte posicionamiento sobre la memoria, la democracia y la violencia en la vida pública. El mensaje, titulado “Nunca más a la violencia de la dictadura y siempre más a una democracia justa”, fue elaborado por la Comisión Permanente del Episcopado.
En una entrevista con LT10, el presbítero Máximo Jurcinovic, director de la Oficina de Comunicación y Prensa de la CEA, explicó los ejes centrales del documento y remarcó la necesidad de revisar el pasado con mirada crítica, pero también con proyección hacia el presente.
Jurcinovic señaló que los obispos buscaron “invitar a todos los fieles y a aquellos que quieran recibir este mensaje a decir de manera rotunda nunca más a la violencia de la dictadura”. Asimismo, sostuvo que “la memoria siempre también exige una autocrítica de la sociedad y de la Iglesia”. En esa línea, subrayó que se propone una “memoria íntegra y luminosa” que no solo mire hacia atrás, sino que también “nos compromete con los desafíos del presente” y “se orienta hacia un futuro mejor”.
Consultado sobre el rol de la institución durante la dictadura, el vocero fue claro: “Por supuesto, la Iglesia hace memoria también en este documento”. Recordó la publicación de la obra “La verdad los hará libres”, donde se presentan “profundas autocríticas y se pone de manifiesto toda la información que se tenía”. En ese sentido, retomó una frase del papa Francisco al advertir que “es fácil caer en la tentación de dar vuelta la página”, pero que “nunca se avanza sin memoria, nunca se evoluciona sin una memoria íntegra y luminosa”.
El mensaje también hace foco en el presente político y social. Jurcinovic indicó que los obispos realizan “un llamado muy fuerte a elegir el diálogo para abordar los conflictos” y alertó sobre la escalada de agresiones en distintos ámbitos. “No hay que naturalizar la violencia que se vive en las redes sociales, en nuestros barrios o en el Congreso de la Nación”, expresó, y citó una de las frases más contundentes del texto: “Del insulto de cada día al que piensa distinto, líbranos, Señor”.
En relación con el proceso interno de la Iglesia, destacó que uno de los caminos de sanación fue la apertura de archivos y el aporte a la verdad judicial. “Cuando uno expone la verdad sin cuidarla, creo que se produce un proceso de sanación muy grande”, afirmó, y recordó la decisión de abrir los archivos de la Conferencia Episcopal y del Vaticano para colaborar con la justicia argentina.
Jurcinovic también reivindicó el testimonio de figuras como monseñor Enrique Angelelli, reconocido como mártir. “Reconocer que murió por la misión que él llevaba”, explicó, y sostuvo que su figura, junto a la de otros religiosos y laicos, representa “haber dado la vida por los pobres y por los oprimidos” en uno de los períodos más oscuros del país.
Finalmente, insistió en que el mensaje del Episcopado busca interpelar a toda la sociedad. “No se puede vivir dando vuelta la página como si nada hubiera pasado”, planteó, y concluyó que la memoria “es un don que necesitamos todos para construir una democracia cada vez más justa”.