Las cifras en la provincia de Santa Fe subrayan la importancia de la concientización: durante el año 2025 se realizaron 217 trasplantes y, en lo que va del año actual, ya se contabilizan 47. Sin embargo, el desafío persiste para las más de 2.000 personas, entre adultos y niños, que actualmente se encuentran en tratamiento de diálisis a la espera de una oportunidad.
Luis Cano comenzó su batalla hace 46 años, cuando apenas tenía dos años de vida. A los seis recibió su primer trasplante de un donante cadavérico, el cual le funcionó durante ocho años. Tras un rechazo debido al crecimiento natural de su cuerpo y dos años más en diálisis, recibió un segundo órgano que lo acompañó por casi una década.
En 2010, su madre le donó un riñón en un acto de amor que le permitió una estabilidad prolongada, hasta que un virus cerebral y la fuerte medicación necesaria para combatirlo terminaron por afectar el órgano. "El año pasado no había perdido la esperanza, pero sabía que un cuarto riñón era muy difícil por la compatibilidad, después de haber recibido tantos", relató Cano en diálogo con LT10.
El milagro ocurrió en julio de 2024. A pesar de estar tercero en la lista operativa, los dos receptores previos no resultaron compatibles y Luis recibió el llamado. "Ya pasaron siete meses y me siento excelente", afirmó.
El único caso en la provincia
Cano es un caso excepcional: es la única persona en la provincia de Santa Fe y una de las dos en todo el país que ha recibido cuatro trasplantes renales. Según explicó, esto ha sido posible gracias a una disciplina férrea: "Siempre me dijeron que debía mantener el cuerpo activo para poder recibir otro riñón. Hago gimnasia, caminatas y cumplo la medicación y la dieta a rajatabla".
Para Luis, la clave no solo reside en lo físico, sino en la fortaleza mental. A diferencia de quienes enfrentan la insuficiencia renal en la adultez, él ha naturalizado el proceso. "Para mí la diálisis no es la muerte, es lo que me dio vida. A la gente grande que se decae le digo que no mire para atrás, que siempre siga adelante. Si estás en lista de espera, el órgano tarde o temprano llega".
Sobre el final de la entrevista, el santafesino hizo un llamado a la sociedad para derribar prejuicios sobre la donación de órganos. "No hay que tener miedo. Existe el mito de que te sacan los órganos antes de fallecer y no es así. Es importante entender que una persona que dona salva siete u ocho vidas; son familias que dejan de sufrir".
Aunque es consciente de que este podría ser su último trasplante debido a las defensas que ha generado su cuerpo, Luis afronta el futuro con serenidad: "Sé que mi vida puede terminar en diálisis o trasplantado, y lo asumo con normalidad. Mi motivación es personal: disfrutar la vida día a día, con o sin enfermedad".
