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Domingo 01 de Marzo de 2026 - 17:07 hs

El misterio de los agujeros en los enchufes: para qué sirven realmente estos orificios

La OTAN usa enjambres de cucarachas con tecnología para explorar y recopilar datos en zonas peligrosas.

Actualizado: Domingo 01 de Marzo de 2026 - 17:11 hs

En el ámbito de la robótica miniaturizada, ingenieros de la Universidad de California en Berkeley han creado un robot volador del tamaño de un abejorro, diseñado tanto para polinizar cultivos como para inspeccionar espacios diminutos, como tuberías industriales.

Además, investigadores del Instituto de Tecnología de Pekín lograron desarrollar la primera avispa cyborg, controlando su vuelo mediante impulsos eléctricos directos al cerebro del insecto, lo que abre nuevas posibilidades en la robótica biológica avanzada.

Cómo son las cucarachas cyborg

Las cucarachas cyborg son insectos vivos equipados con pequeñas “mochilas” electrónicas y se utilizan en operaciones de reconocimiento militar por fuerzas de la OTAN, entre ellas el ejército alemán.

Estas mochilas contienen sensores, módulos de comunicación encriptada e inteligencia artificial, permitiendo a las cucarachas moverse en grupo y recopilar datos en tiempo real en lugares peligrosos o inaccesibles para robots tradicionales.

La empresa alemana SWARM Biotactics desarrolló este sistema, que pasó de ser solo un experimento de laboratorio a usarse en operaciones reales en Europa y Estados Unidos.

Las cucarachas no son creadas artificialmente, sino que se reproducen de forma natural y luego se les incorpora la tecnología. El movimiento de los insectos se guía mediante ligeros impulsos eléctricos, y un software especial coordina el trabajo de todo el enjambre.

Cómo son los abejorros robóticos

Los abejorros robóticos desarrollados por ingenieros de la Universidad de California en Berkeley son diminutos robots voladores, de menos de un centímetro de diámetro y apenas 21 miligramos de peso, similares en tamaño a un abejorro real.

Su función principal es ayudar en la polinización artificial y explorar espacios muy pequeños, como el interior de tuberías, donde los robots grandes no pueden entrar.

Estos robots no llevan batería ni electrónica compleja en su interior. En cambio, funcionan gracias a dos pequeños imanes que giran como una hélice cuando se aplica un campo magnético externo.

Esto les permite elevarse y moverse en el aire, imitando la forma en que una abeja vuela y recolecta néctar. La dirección y la trayectoria del robot se controlan desde afuera, ajustando la fuerza del campo magnético.

Por ahora, estos abejorros robóticos pueden volar solo distancias cortas y seguir rutas predefinidas, pero no pueden corregir su rumbo si ocurre algo inesperado, como una ráfaga de viento.

Los científicos esperan que, en el futuro, puedan agregar sensores para que el robot detecte y ajuste su posición en tiempo real, logrando vuelos más autónomos y precisos. 

 

Fuente: Infobae