La revancha de los playoffs de la Champions League comenzó antes de pisar el estadio. Benfica decidió trasladar a Gianluca Prestianni a Madrid pese a la suspensión provisional impuesta por la UEFA, tras el cruce con VinÍcius Junior. El gesto fue interpretado como un respaldo institucional al jugador, aunque no podrá disputar el encuentro.
En la llegada a la capital española, un simpatizante del Merengue le gritó “racista” en la puerta del hotel. El ex Vélez Sarsfield, de 20 años y con reciente debut en la Selección argentina, no hizo declaraciones en el aeropuerto Humberto Delgado. Quien sí salió a hablar fue el presidente del club, Rui Costa, que lo defendió públicamente.
“Esta situación es incómoda para todos. Para el club y para el jugador, que está siendo crucificado. Les aseguro que no es un jugador racista; de lo contrario, no representaría al Benfica”, sostuvo el dirigente. Y agregó: “El Benfica es una institución inclusiva y antirracista. Jamás permitiría jugadores racistas en su plantel. Creemos en nuestro jugador”.
Costa también se refirió al clima del partido de ida y a los intercambios dentro del campo. “En la cancha suele haber ofensas de ambos lados. Prestianni también se sintió ofendido. Pero reitero: no es racista y por eso merece nuestra confianza”, afirmó.
La UEFA sancionó de manera provisoria al juvenil por una presunta infracción al Artículo 14 (comportamiento discriminatorio) mientras continúa la investigación. Por eso, no podrá ser tenido en cuenta para la revancha salvo un improbable cambio administrativo de último momento. El club, además, manifestó su malestar en un comunicado y adelantó que apelará la decisión.