Tras quedar eliminado del Apertura, el Tate ya cambió rápidamente el foco y apunta todos los cañones al duelo de los 16avos de final de la Copa Argentina frente al Rojo en Rosario
Hoy - En Mar del Plata
Domingo 23 de Enero de 2011 - 00:38 hs
Boca Juniors se llevó el primer superclásico del 2011
Lo venció por 2-0 en el estadio Mundialista de la feliz. Colazo y Palermo convirtieron para el equipo de Falcioni, que lleva dos victorias sin goles en contra en el verano. Los de Jota Jota tendrán revancha el 2 de febrero en Mendoza.
Muy dulce es el comienzo de la era Falcioni en Boca. Porque más allá de que los refuerzos se hacen desear, el entrenador arrancó su ciclo como seguramente lo soñaba. En Mar del Plata, el Xeneize fue muy superior a River, al que venció por 2-0 en el primer Superclásico del año. Para el DT fue el primer gran gusto desde su llegada a un equipo que quiere recuperar el terreno que fue perdiendo en los últimos años.
Cuando apenas iban diez minutos llegó el despertar de los hinchas de Boca. Fue tras una jugada colectiva, con varios intérpretes y un protagonista, inesperado, tal vez. Tocaron Chávez, Mouche y Palermo. Definió Nicolás Colazo, con un zurdazo dentro del área que encontró a Juan Pablo Carrizo casi sin reacción. Era el bautismo de Falcioni ante River y una nueva muestra de actitud en apenas un ratito, tras lo bueno del debut cotnra Independiente.
Un rato antes, la historia no había comenzado con Boca en el papel protagónico. Al contrario. River fue el que salió a presionar y apurar a su rival, como si el Superclásico del Apertura nunca se hubiera terminado, con el equipo de Jota Jota López asfixiando al Xeneize y dándole una lección inesperada. Pero claro, lección había sido sólo la del Monumental. Esta vez era apenas una insinuación.
Fue entonces un comienzo de mayor a menor para River. Pero sólo hasta que Boca se acomodó. Y allí comenzó a crecer el Xeneize, con cimientos en el mediocampo, un sector nuevo para el conjunto de Falcioni, con Diego Rivero y Leandro Somoza como engranajes. La historia, conocida. Gran jugada colectiva y gol de Colazo.
Ese gol no cambió el rumbo del partido ni detuvo el crecimiento de un Boca diferente al de 2010. Con una idea en la cabeza y un rápido entendimiento de los futbolistas, poniendo la actitud por delante de todas las demás cosas.
Al rato, River intentó reaccionar y tuvo una chance con un remate de Manuel Lanzini que tocó el travesaño tras un desvío en el arquero Javier García, el elegido de Falcioni. Pero el Millonario entró en una gran confusión que ni Matías Almeyda no pudo esquivar. Para muestra basta un botón o la patada que le pegó de atrás a Palermo, no mucho antes de que el delantero, que entró en la recta final de su carrera, volviera a convertirse en verdugo del Millonario.
A los 32 Clemente Rodríguez recibió por el sector izquierdo y sacó un buen centro a la medialuna del área rival para que apareciera el eterno goleador y metiera una cabeza llena de chichones. Segundo para Boca y desconcierto para River. Una acción que desnudaba las enormes falencias de la defensa millonaria, especialmente porque tocaron diez veces la pelota los jugadores xeneizes antes de convertir.
En el inicio de la segunda etapa River tuvo que soportar un nuevo sofocón antes de respirar e ir por la heroica. Palermo, siempre oportunista, lo tuvo en dos ocasiones para que Carrizo se luciera por primera vez en el partido. Pero el tercero no llegó y el conjunto de Jota Jota creció. Pero no mucho.
Con Lanzini y Lamela, River fue por el descuento y aunque nunca lo alcanzó, le hizo pasar un mal rato a su histórico rival. Sino, que lo diga Javier García, que a minutitos del final evitó dos goles increíbles.
No fue el mejor cierre para Boca después de haber sido superior a River en casi todo el partido. Lo refleja el marcador. También la sonrisa poco vista de Falcioni. El Xeneize se dio una inyección de vida en este comienzo de 2011. El 2 de febrero habrá revancha en Mendoza.
Cuando apenas iban diez minutos llegó el despertar de los hinchas de Boca. Fue tras una jugada colectiva, con varios intérpretes y un protagonista, inesperado, tal vez. Tocaron Chávez, Mouche y Palermo. Definió Nicolás Colazo, con un zurdazo dentro del área que encontró a Juan Pablo Carrizo casi sin reacción. Era el bautismo de Falcioni ante River y una nueva muestra de actitud en apenas un ratito, tras lo bueno del debut cotnra Independiente.
Un rato antes, la historia no había comenzado con Boca en el papel protagónico. Al contrario. River fue el que salió a presionar y apurar a su rival, como si el Superclásico del Apertura nunca se hubiera terminado, con el equipo de Jota Jota López asfixiando al Xeneize y dándole una lección inesperada. Pero claro, lección había sido sólo la del Monumental. Esta vez era apenas una insinuación.
Fue entonces un comienzo de mayor a menor para River. Pero sólo hasta que Boca se acomodó. Y allí comenzó a crecer el Xeneize, con cimientos en el mediocampo, un sector nuevo para el conjunto de Falcioni, con Diego Rivero y Leandro Somoza como engranajes. La historia, conocida. Gran jugada colectiva y gol de Colazo.
Ese gol no cambió el rumbo del partido ni detuvo el crecimiento de un Boca diferente al de 2010. Con una idea en la cabeza y un rápido entendimiento de los futbolistas, poniendo la actitud por delante de todas las demás cosas.
Al rato, River intentó reaccionar y tuvo una chance con un remate de Manuel Lanzini que tocó el travesaño tras un desvío en el arquero Javier García, el elegido de Falcioni. Pero el Millonario entró en una gran confusión que ni Matías Almeyda no pudo esquivar. Para muestra basta un botón o la patada que le pegó de atrás a Palermo, no mucho antes de que el delantero, que entró en la recta final de su carrera, volviera a convertirse en verdugo del Millonario.
A los 32 Clemente Rodríguez recibió por el sector izquierdo y sacó un buen centro a la medialuna del área rival para que apareciera el eterno goleador y metiera una cabeza llena de chichones. Segundo para Boca y desconcierto para River. Una acción que desnudaba las enormes falencias de la defensa millonaria, especialmente porque tocaron diez veces la pelota los jugadores xeneizes antes de convertir.
En el inicio de la segunda etapa River tuvo que soportar un nuevo sofocón antes de respirar e ir por la heroica. Palermo, siempre oportunista, lo tuvo en dos ocasiones para que Carrizo se luciera por primera vez en el partido. Pero el tercero no llegó y el conjunto de Jota Jota creció. Pero no mucho.
Con Lanzini y Lamela, River fue por el descuento y aunque nunca lo alcanzó, le hizo pasar un mal rato a su histórico rival. Sino, que lo diga Javier García, que a minutitos del final evitó dos goles increíbles.
No fue el mejor cierre para Boca después de haber sido superior a River en casi todo el partido. Lo refleja el marcador. También la sonrisa poco vista de Falcioni. El Xeneize se dio una inyección de vida en este comienzo de 2011. El 2 de febrero habrá revancha en Mendoza.
Fuente: Clarín
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