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Hoy - Terror en el aeropuerto
Martes 25 de Enero de 2011 - 10:39 hs
El atentado en Moscú dejó 35 muertos
Un terrorista se detonó entre la multitud. El kamikaze dijo “Los voy a matar a todos” y se explotó en la zona de arribos. Habría usado entre 5 y 10 kilos de trotyl, clavos y tornillos. Hay más de 170 heridos, muchos en estado crítico.
"Los voy a matar a todos” , escucharon horrorizados los pasajeros que acaban de llegar al aeropuerto de Domodedovo y los familiares que los esperaban. Fueron las últimas palabras del atacante suicida. Inmediatamente se produjo el estallido que llenó de humo, metralla y espanto el lugar. La poderosa bomba, de entre 5 y 10 kilos de trotyl, contenía clavos y pedazos de metal para causar más daño.
El atentado de ayer se produjo a las 16.30 y provocó una masacre en el aeropuerto más activo de Moscú. Murieron al menos 35 personas y más de 170 resultaron heridas, algunas de ellas de suma gravedad.
“El número de víctimas irá en aumento”, adelantó la ministra de Salud, Tatjana Golikova, tras recorrer los hospitales.
El terrorista hizo explotar su carga en la zona de recepción de equipaje, que es de acceso libre, cuando cientos de personas esperaban la llegada de familiares y amigos a bordo de 30 vuelos, 15 de ellos internacionales.
Los cuerpos diseminados por la terminal mostraban la magnitud del atentado. Los socorristas no daban abasto para ayudar a los heridos en medio del caos de gritos y pedidos de ayuda. “En los cuerpos de muchas víctimas hay clavos y tornillos’’, contaba aún turbado uno de los médicos. “Yo acababa de aterrizar procedente de Viena cuando oí una potente detonación; había un fuerte olor que cruzaba el aire y quemaba los ojos”, relató Valeri Lavrov, un músico que se salvó por pocos minutos.
El blanco elegido por los terroristas para este baño de sangre no es casual. El aeropuerto internacional de Domodedovo, el más moderno y de mayor capacidad de los tres que hay en Moscú, tiene un constante fluir de gente. Está ubicado a 42 km al suroeste de la capital rusa y opera 77 líneas aéreas. Pese a sus modernas características, está sumamente cuestionado por la falta de seguridad.
“El kamikaze detonó los explosivos que llevaba cuando se encontraba en medio de la muchedumbre que esperaba a los viajeros”, afirmó la policía moscovita. Tras el estallido, los investigadores dijeron que encontraron “la cabeza de un hombre de apariencia árabe de unos 30 a 35 años de edad”, al que consideran el autor de la masacre, pero aún no tienen precisiones. También están tratando de buscar detalles en las cámaras de vigilancia, que captaron a tres personas sospechosas que ingresaron al sector de arribos después de haber atravesado una zona que no tiene detector de metales.
Uno de los testigos citados por las agencias Itar-Tass e Interfax, identificado como Artiom Zhilenkov (30), dijo a las autoridades policiales que había visto “a un hombre de espaldas entre la multitud que esperaba a parientes o amigos, vi que avanzó en medio de ella e inmediatamente después se produjo la explosión”. “La bomba –agregó–, podía tenerla encima o en una bolsa; yo me salvé por dos columnas que se encontraban a mi derecha y a mi izquierda, que me protegieron de la onda expansiva”.
Fuentes de seguridad rusas dejaron trascender que habría “una pista chechena” detrás del ataque.
De ser así, el episodio se inscribe en el marco del enfrentamiento entre Rusia y Chechenia que lleva ya más de 15 años y provocó más de 100 mil muertos (ver pág 22).
Este atentado se agrega a una serie de ataques letales durante los últimos años, generalmente revindicados por grupos islamicos del Cáucaso. Si bien no había precisiones oficiales, medios rusos sostenían que el atacante suicida sería natural de esa convulsionada región rusa.
El presidente Dmitri Medvedev ordenó que rápidamente se refuerce la seguridad en todos los aeropuertos y en las principales redes de transporte del país y advirtió que “los organizadores serán perseguidos y castigados”.
“Es necesario instaurar un régimen especial para garantizar la seguridad”, agregó.
Líderes de todo el mundo condenaron el atentado. Uno de los primeros fue el presidente de EE.UU., Barack Obama, quien ofreció toda su colaboración para descubrir a los autores. También se solidarizaron los gobiernos de Gran Bretaña, Alemania, Francia y España.
Argentina expresó “su profunda consternación” y reiteró “su más enérgica condena al terrorismo en todas sus manifestaciones”.
El atentado de ayer se produjo a las 16.30 y provocó una masacre en el aeropuerto más activo de Moscú. Murieron al menos 35 personas y más de 170 resultaron heridas, algunas de ellas de suma gravedad.
“El número de víctimas irá en aumento”, adelantó la ministra de Salud, Tatjana Golikova, tras recorrer los hospitales.
El terrorista hizo explotar su carga en la zona de recepción de equipaje, que es de acceso libre, cuando cientos de personas esperaban la llegada de familiares y amigos a bordo de 30 vuelos, 15 de ellos internacionales.
Los cuerpos diseminados por la terminal mostraban la magnitud del atentado. Los socorristas no daban abasto para ayudar a los heridos en medio del caos de gritos y pedidos de ayuda. “En los cuerpos de muchas víctimas hay clavos y tornillos’’, contaba aún turbado uno de los médicos. “Yo acababa de aterrizar procedente de Viena cuando oí una potente detonación; había un fuerte olor que cruzaba el aire y quemaba los ojos”, relató Valeri Lavrov, un músico que se salvó por pocos minutos.
El blanco elegido por los terroristas para este baño de sangre no es casual. El aeropuerto internacional de Domodedovo, el más moderno y de mayor capacidad de los tres que hay en Moscú, tiene un constante fluir de gente. Está ubicado a 42 km al suroeste de la capital rusa y opera 77 líneas aéreas. Pese a sus modernas características, está sumamente cuestionado por la falta de seguridad.
“El kamikaze detonó los explosivos que llevaba cuando se encontraba en medio de la muchedumbre que esperaba a los viajeros”, afirmó la policía moscovita. Tras el estallido, los investigadores dijeron que encontraron “la cabeza de un hombre de apariencia árabe de unos 30 a 35 años de edad”, al que consideran el autor de la masacre, pero aún no tienen precisiones. También están tratando de buscar detalles en las cámaras de vigilancia, que captaron a tres personas sospechosas que ingresaron al sector de arribos después de haber atravesado una zona que no tiene detector de metales.
Uno de los testigos citados por las agencias Itar-Tass e Interfax, identificado como Artiom Zhilenkov (30), dijo a las autoridades policiales que había visto “a un hombre de espaldas entre la multitud que esperaba a parientes o amigos, vi que avanzó en medio de ella e inmediatamente después se produjo la explosión”. “La bomba –agregó–, podía tenerla encima o en una bolsa; yo me salvé por dos columnas que se encontraban a mi derecha y a mi izquierda, que me protegieron de la onda expansiva”.
Fuentes de seguridad rusas dejaron trascender que habría “una pista chechena” detrás del ataque.
De ser así, el episodio se inscribe en el marco del enfrentamiento entre Rusia y Chechenia que lleva ya más de 15 años y provocó más de 100 mil muertos (ver pág 22).
Este atentado se agrega a una serie de ataques letales durante los últimos años, generalmente revindicados por grupos islamicos del Cáucaso. Si bien no había precisiones oficiales, medios rusos sostenían que el atacante suicida sería natural de esa convulsionada región rusa.
El presidente Dmitri Medvedev ordenó que rápidamente se refuerce la seguridad en todos los aeropuertos y en las principales redes de transporte del país y advirtió que “los organizadores serán perseguidos y castigados”.
“Es necesario instaurar un régimen especial para garantizar la seguridad”, agregó.
Líderes de todo el mundo condenaron el atentado. Uno de los primeros fue el presidente de EE.UU., Barack Obama, quien ofreció toda su colaboración para descubrir a los autores. También se solidarizaron los gobiernos de Gran Bretaña, Alemania, Francia y España.
Argentina expresó “su profunda consternación” y reiteró “su más enérgica condena al terrorismo en todas sus manifestaciones”.
Fuente: telam.com.ar
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