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Domingo 22 de Mayo de 2011 - 14:06 hs
Lanus goleó a Tigre y se ilusiona con el clausura
No es molestia ir a ver a Lanús, no. Estudiar un partido del equipo de Schurrer es una faena agradable, sugestiva. Sea en Guidi y Arias o -eventualidades del Clausura- en cancha de Tigre, las premisas del Granate son indestructibles. Aunque cueste cara la redundancia, es un engranaje. Pero la fórmula secreta, como casi siempre ocurre en esta ciencia dura del fútbol, son los intérpretes de la doctrina táctica. Hablamos de Valeri, de Camoranesi, de Pizarro, de Carranza, de Romero. Lanús puso en cancha cuatro jugadores que, forzados o no, podrían ser la manija de cualquier equipo medio. Tres de ellos, Valeri, Camoranesi y Pizarro, con el intelecto futbolero congénito para asistir. Suena a quimera para el fútbol argentino. Fue demasiado para Tigre, claro.
Tigre, un equipo desnudo, que expone carencias. Que, cuándo no, le reza a acertar un pleno en pelota parada o al yerro de un defensor contrario para cerrar algún pelotazo al imán que es Stracqualursi. Cachete Morales, solo, incómodo, es Don Quijote. Los de Arruabarrena defienden en línea muy lejos del volante central de turno (Trombetta). Si ya de por sí defender en línea es arriesgado, hacerlo cuando enfrente hay un 9 movedizo y explosivo como Romero y la terna de asistidores antes mencionada, directamente es un suicidio. Así fue: los tres goles del picante punta cordobés evidenciaron lo kamikaze del planteo defensivo local. Primero, asistencia quirúrgica de Pizarro. Deberían darle cinco años de mínima: el pase entre líneas fue un crimen. Después, cachetada sutil de Valeri. Y por último, asistencia abierta de Camoranesi. Romero definió siempre bien, siempre adentro (Islas tampoco se lo hizo difícil).
Todo lo que tocó Silvio fue oro y el partido se cerró cuando todavía faltaba medio tiempo por jugarse. La diferencia pudo haber sido más espaciosa aún, pero el Granate reguló el 3 a 0.
Y Lanús va. Con jogo bonito. Con centrales que ganan de arriba, dos laterales de oficio y vocación nítida, con un volante central clásico como Pelletieri, con dos volantes interiores que marcan y juegan (Pizarro la gasta, Camoranesi emociona), con un Valeri que a esta altura de su carrera juega de todo (fue doble cinco, volante abierto, enganche, extremo y hasta delantero, pivoteando para Romero) y con dos explosivos arriba como Carranza y Romero. Regueiro espera por volver. La Copa Sudamericana parece ya quedarle chica a este equipo. Merece más nombradía.
Tigre, un equipo desnudo, que expone carencias. Que, cuándo no, le reza a acertar un pleno en pelota parada o al yerro de un defensor contrario para cerrar algún pelotazo al imán que es Stracqualursi. Cachete Morales, solo, incómodo, es Don Quijote. Los de Arruabarrena defienden en línea muy lejos del volante central de turno (Trombetta). Si ya de por sí defender en línea es arriesgado, hacerlo cuando enfrente hay un 9 movedizo y explosivo como Romero y la terna de asistidores antes mencionada, directamente es un suicidio. Así fue: los tres goles del picante punta cordobés evidenciaron lo kamikaze del planteo defensivo local. Primero, asistencia quirúrgica de Pizarro. Deberían darle cinco años de mínima: el pase entre líneas fue un crimen. Después, cachetada sutil de Valeri. Y por último, asistencia abierta de Camoranesi. Romero definió siempre bien, siempre adentro (Islas tampoco se lo hizo difícil).
Todo lo que tocó Silvio fue oro y el partido se cerró cuando todavía faltaba medio tiempo por jugarse. La diferencia pudo haber sido más espaciosa aún, pero el Granate reguló el 3 a 0.
Y Lanús va. Con jogo bonito. Con centrales que ganan de arriba, dos laterales de oficio y vocación nítida, con un volante central clásico como Pelletieri, con dos volantes interiores que marcan y juegan (Pizarro la gasta, Camoranesi emociona), con un Valeri que a esta altura de su carrera juega de todo (fue doble cinco, volante abierto, enganche, extremo y hasta delantero, pivoteando para Romero) y con dos explosivos arriba como Carranza y Romero. Regueiro espera por volver. La Copa Sudamericana parece ya quedarle chica a este equipo. Merece más nombradía.
Fuente: Olé
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