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LT10 - Clase de ingeniería
Lunes 27 de Abril de 2015 - 23:38 hs
Clase de ingenieria
El domingo, en Villa Carlos Paz, le hicieron entrega de un honor que llevaba buscando toda su vida: el trofeo de ganador de una prueba del Mundial de rallies.
El domingo, en Villa Carlos Paz, le hicieron entrega de un honor que llevaba buscando toda su vida: el trofeo de ganador de una prueba del Mundial de rallies. Pero sobre todo, lo que recogió Kris Meeke fue el fruto de la constancia de un piloto que, a base de esfuerzo, logró llegar, con 35 primaveras, al lugar que siempre había soñado.
Hijo de Sydney Meeke, uno de los preparadores de Opel más prestigiosos de Reino Unido, Kris se crió entre tornillos, neumáticos y gasolina. Su destino estaba escrito. Pronto se graduó en Ingeniería Mecánica por la Universidad de Queen’s, en Belfast. Comenzó a trabajar en Inglaterra, en la sede del equipo Ford del Mundial de Rallies, dentro del departamento de diseño. Pero no le bastó con vivir los rallies en el seno de un equipo, y decidió que quería empezar a correr...
Se inscribió a una selección de jóvenes pilotos que organizaron los concesionarios británicos de Peugeot. Y sorprendentemente ganó, lo que le permitió disputar al año siguiente la Copa 106 nacional, donde comenzó a despuntar, despertando el interés de su gran ídolo: Colin McRae.
El mítico piloto escocés -por aquel entonces, en las filas de Ford, junto a Carlos Sainz- decidió acogerlo como pupilo cuando el chaval apenas contaba 23 años. Bajo su tutela, Meeke se proclamó Campeón Británico de la categoría Júnior con un Puma Kit-Car. Y en seguida realizó sus primeros escarceos en el Mundial con un Corsa S1600.
La marcha de McRae a Citroën facilitó la participación de Meeke en el Mundial Júnior de 2005, donde compartió espacio con Dani Sordo, pupilo por aquel entonces de Sainz. El británico llevaba ya más mili que su compañero; sin embargo, se vio superado por el español, que fue campeón.
Mientras Sordo firmó en 2006 un contrato oficial con Citroën, Meeke intentó otro asalto al título júnior. Pero, de nuevo, fue en balde. A partir de entonces, el norirlandés se quedó fuera del Mundial y no le quedó más remedio que volver a los campeonatos locales, a competir contra los más veteranos del lugar con un Impreza patrocinado por Pirelli.
A duras penas encontró oportunidades para correr. Hasta que por fin, en 2009, Peugeot Reino Unido le ofreció de sopetón un programa oficial en el IRC -el campeonato que fundó Eurosport- a los mandos de un 207 S2000 con el que fue campeón.
Una hazaña que le abrió las puertas en 2010 del equipo mundialista que puso en marcha David Richards, patrón de Prodrive, con el apoyo inicial de Mini, donde las trayectorias deportivas de Meeke y Sordo se volvieron a cruzar.
El español consiguió de nuevo mejores resultados que él, y en 2012, cuando el presupuesto comenzó a escasear al perder el respaldo de la marca, Meeke tuvo que bajarse del coche para que el cántabro pudiera seguir desarrollando el Mini. Sin embargo, un año más tarde, inesperadamente, se cambiaron las tornas...
Oportunidad aprovechada
El pelirrojo del Ulster supo ganarse el favor de Al Qassimi y sus petrodólares. Hizo dos rallies con un DS3 WRC oficial: Finlandia y Australia, donde esta vez fue él quien relevó a Sordo. Y aunque no terminó ninguno de ellos, demostró velocidad. Eso le valió su primer programa completo con un equipo de fábrica.
Meeke no desaprovechó la ocasión. Consiguió varios podios muy meritorios (Monte-Carlo, Argentina, Finlandia y Alsacia). Se ganó otro voto de confianza para 2015. Este año logró la gesta. "El tipo que más hizo no está aquí. Esto va por ti, Colin", decía agradecido a McRae.
Hijo de Sydney Meeke, uno de los preparadores de Opel más prestigiosos de Reino Unido, Kris se crió entre tornillos, neumáticos y gasolina. Su destino estaba escrito. Pronto se graduó en Ingeniería Mecánica por la Universidad de Queen’s, en Belfast. Comenzó a trabajar en Inglaterra, en la sede del equipo Ford del Mundial de Rallies, dentro del departamento de diseño. Pero no le bastó con vivir los rallies en el seno de un equipo, y decidió que quería empezar a correr...
Se inscribió a una selección de jóvenes pilotos que organizaron los concesionarios británicos de Peugeot. Y sorprendentemente ganó, lo que le permitió disputar al año siguiente la Copa 106 nacional, donde comenzó a despuntar, despertando el interés de su gran ídolo: Colin McRae.
El mítico piloto escocés -por aquel entonces, en las filas de Ford, junto a Carlos Sainz- decidió acogerlo como pupilo cuando el chaval apenas contaba 23 años. Bajo su tutela, Meeke se proclamó Campeón Británico de la categoría Júnior con un Puma Kit-Car. Y en seguida realizó sus primeros escarceos en el Mundial con un Corsa S1600.
La marcha de McRae a Citroën facilitó la participación de Meeke en el Mundial Júnior de 2005, donde compartió espacio con Dani Sordo, pupilo por aquel entonces de Sainz. El británico llevaba ya más mili que su compañero; sin embargo, se vio superado por el español, que fue campeón.
Mientras Sordo firmó en 2006 un contrato oficial con Citroën, Meeke intentó otro asalto al título júnior. Pero, de nuevo, fue en balde. A partir de entonces, el norirlandés se quedó fuera del Mundial y no le quedó más remedio que volver a los campeonatos locales, a competir contra los más veteranos del lugar con un Impreza patrocinado por Pirelli.
A duras penas encontró oportunidades para correr. Hasta que por fin, en 2009, Peugeot Reino Unido le ofreció de sopetón un programa oficial en el IRC -el campeonato que fundó Eurosport- a los mandos de un 207 S2000 con el que fue campeón.
Una hazaña que le abrió las puertas en 2010 del equipo mundialista que puso en marcha David Richards, patrón de Prodrive, con el apoyo inicial de Mini, donde las trayectorias deportivas de Meeke y Sordo se volvieron a cruzar.
El español consiguió de nuevo mejores resultados que él, y en 2012, cuando el presupuesto comenzó a escasear al perder el respaldo de la marca, Meeke tuvo que bajarse del coche para que el cántabro pudiera seguir desarrollando el Mini. Sin embargo, un año más tarde, inesperadamente, se cambiaron las tornas...
Oportunidad aprovechada
El pelirrojo del Ulster supo ganarse el favor de Al Qassimi y sus petrodólares. Hizo dos rallies con un DS3 WRC oficial: Finlandia y Australia, donde esta vez fue él quien relevó a Sordo. Y aunque no terminó ninguno de ellos, demostró velocidad. Eso le valió su primer programa completo con un equipo de fábrica.
Meeke no desaprovechó la ocasión. Consiguió varios podios muy meritorios (Monte-Carlo, Argentina, Finlandia y Alsacia). Se ganó otro voto de confianza para 2015. Este año logró la gesta. "El tipo que más hizo no está aquí. Esto va por ti, Colin", decía agradecido a McRae.
Fuente: Velocisimo y Marca
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