Natalia Acosta fue vista por última vez el 29 de mayo de 2009 en pleno centro de la ciudad de Santa Fe. A casi dos décadas del hecho, su padre denuncia el "manoseo" de la justicia, el archivo de la causa y mantiene la esperanza de encontrarla.
Jueves 23 de Abril de 2015 - 16:42 hs
Un test de sangre, la nueva clave para pelearle al cáncer
Lo llaman “biopsia líquida” y ya lo prueban en la Argentina. Permite hallar fragmentos de ADN tumoral en el plasma del paciente. Servirá para hacer más eficaces los tratamientos.
Se descubrió que las células del cáncer pueden estar sueltas en la sangre, y no sólo en los tejidos. Eso dio pie a que los especialistas investiguen la sangre en profundidad, para buscar en ella alteraciones o mutaciones genéticas y así analizar cuál es el tratamiento más indicado para cada paciente. En la práctica significa que la habitual biopsia de tejidos podría ser reemplazada con un simple análisis de sangre, que es poco invasivo y sus resultados llegan mucho más rápidos. Se llama biopsia líquida y ya es una realidad, aunque está aún en etapa experimental. Para los especialistas es “el futuro”, “lo que se viene”, “un gran avance”, para combatir la enfermedad más temida por todos en todo el mundo.
No sólo sirve para un diagnóstico temprano sino también para comprobar si el tratamiento está haciendo efecto en ese paciente o no, lo que hace ganar tiempo para cambiar de estrategia. “Esto podría cambiar para siempre la forma en que hacemos el seguimiento no sólo de la reacción a los tratamientos sino también de la aparición de resistencias, y a partir de allí hasta podría usarse para un diagnóstico bien precoz”, explicó José Baselga, jefe y director médico ejecutivo del Memorial Sloan Kettering Cancer Center de los Estados Unidos.
Un estudio del National Cancer Institute publicado este mes en el semanario especializado The Lancet Oncology, en el que participaron 126 pacientes con la forma más común de linfoma, encontró que el análisis permitía predecir las reapariciones más de tres meses antes de que fueran detectables mediante tomografías computadas. Las biopsias líquidas también identificaron a pacientes que probablemente no respondieran al tratamiento terapéutico.
“Todos los cánceres tienen una mutación que se puede seguir con este método –aseguró David Hyman, oncólogo y director de un o de los estudios experimentales–. Es como ponerle un código de barras al cáncer en la sangre.”
En Argentina también hay un puñado de centros especializados que comenzaron a realizar estos análisis de sangre. Los pacientes son de programas experimentales. “El análisis sirve para hacer diagnósticos tempranos, mucho antes que cualquier otra metodología. Es poco invasivo, es rápido, y permite que luego la terapéutica sea especializada, ya que en función a las alteraciones genéticas que tenga cada paciente se elegirá el tratamiento adecuado”, explica a Clarín Michele Bianchini, biólogo de Argenomics. El especialista dice que aquí se está haciendo en pacientes con cáncer de colon, pulmón, piel y leucemia mieloide crónica.
El método también es bueno para el seguimiento de la enfermedad. Con frecuencia los pacientes se hacen tomografías para determinar si los tumores se reducen, pero pueden pasar semanas o meses hasta que un tumor se vea más pequeño en una tomografía, en parte porque las tomografías no muestran únicamente el cáncer sino también el tejido conjuntivo, células del sistema inmunológico y cicatrices de la zona. Y lo cierto es que tampoco se puede abusar de las tomografías y las biopsias. “Históricamente se toman muestras de tejido tumoral, pero requiere una intervención quirúrgica y a veces ni siquiera eso se puede hacer, como en ciertos tumores metastásicos. Sacar sangre es algo simple que se puede hacer todo el tiempo. Así se puede hacer un seguimiento mucho más cercano y preciso, mensual o hasta semanal”, agrega Bianchini.
“A través del análisis de sangre se buscan células cancerosas a las que se pueden hacer determinaciones de alteraciones o mutaciones genéticas, que luego podrán tratarse con drogas específicas”, explica Luis Fein, director de Investigación del Instituto de Oncología de Rosario. “Si bien está claro que es mucho mejor que hacer una biopsia, porque no se invade al paciente y no hace daño, todavía es una técnica que está en etapa temprana, ya que todavía no está completamente demostrado que tenga la misma efectividad que una biopsia tradicional”, agrega el especialista. Falta más casuística, más pacientes, más especialistas, más tecnología. Es decir, todavía falta mucho para que sea una técnica masiva. Entonces habrá que hablar del acceso y las coberturas médicas. Pero el avance es uno de los más importantes de los últimos tiempos en el cáncer. Es es el futuro, lo que viene.
No sólo sirve para un diagnóstico temprano sino también para comprobar si el tratamiento está haciendo efecto en ese paciente o no, lo que hace ganar tiempo para cambiar de estrategia. “Esto podría cambiar para siempre la forma en que hacemos el seguimiento no sólo de la reacción a los tratamientos sino también de la aparición de resistencias, y a partir de allí hasta podría usarse para un diagnóstico bien precoz”, explicó José Baselga, jefe y director médico ejecutivo del Memorial Sloan Kettering Cancer Center de los Estados Unidos.
Un estudio del National Cancer Institute publicado este mes en el semanario especializado The Lancet Oncology, en el que participaron 126 pacientes con la forma más común de linfoma, encontró que el análisis permitía predecir las reapariciones más de tres meses antes de que fueran detectables mediante tomografías computadas. Las biopsias líquidas también identificaron a pacientes que probablemente no respondieran al tratamiento terapéutico.
“Todos los cánceres tienen una mutación que se puede seguir con este método –aseguró David Hyman, oncólogo y director de un o de los estudios experimentales–. Es como ponerle un código de barras al cáncer en la sangre.”
En Argentina también hay un puñado de centros especializados que comenzaron a realizar estos análisis de sangre. Los pacientes son de programas experimentales. “El análisis sirve para hacer diagnósticos tempranos, mucho antes que cualquier otra metodología. Es poco invasivo, es rápido, y permite que luego la terapéutica sea especializada, ya que en función a las alteraciones genéticas que tenga cada paciente se elegirá el tratamiento adecuado”, explica a Clarín Michele Bianchini, biólogo de Argenomics. El especialista dice que aquí se está haciendo en pacientes con cáncer de colon, pulmón, piel y leucemia mieloide crónica.
El método también es bueno para el seguimiento de la enfermedad. Con frecuencia los pacientes se hacen tomografías para determinar si los tumores se reducen, pero pueden pasar semanas o meses hasta que un tumor se vea más pequeño en una tomografía, en parte porque las tomografías no muestran únicamente el cáncer sino también el tejido conjuntivo, células del sistema inmunológico y cicatrices de la zona. Y lo cierto es que tampoco se puede abusar de las tomografías y las biopsias. “Históricamente se toman muestras de tejido tumoral, pero requiere una intervención quirúrgica y a veces ni siquiera eso se puede hacer, como en ciertos tumores metastásicos. Sacar sangre es algo simple que se puede hacer todo el tiempo. Así se puede hacer un seguimiento mucho más cercano y preciso, mensual o hasta semanal”, agrega Bianchini.
“A través del análisis de sangre se buscan células cancerosas a las que se pueden hacer determinaciones de alteraciones o mutaciones genéticas, que luego podrán tratarse con drogas específicas”, explica Luis Fein, director de Investigación del Instituto de Oncología de Rosario. “Si bien está claro que es mucho mejor que hacer una biopsia, porque no se invade al paciente y no hace daño, todavía es una técnica que está en etapa temprana, ya que todavía no está completamente demostrado que tenga la misma efectividad que una biopsia tradicional”, agrega el especialista. Falta más casuística, más pacientes, más especialistas, más tecnología. Es decir, todavía falta mucho para que sea una técnica masiva. Entonces habrá que hablar del acceso y las coberturas médicas. Pero el avance es uno de los más importantes de los últimos tiempos en el cáncer. Es es el futuro, lo que viene.
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