El alemán de 29 años se consagró por primera vez en su carrera en un Grand Slam
Martes 08 de Abril de 2014 - 17:03 hs
Logran mejorar el rendimiento escolar con un videojuego
Actualizado: Jueves 10 de Marzo de 2016 - 01:15 hs
Más de un padre o madre bondadosos se acercan cotidianamente al ataque de nervios por la atracción fatal que los videojuegos ejercen sobre sus hijos. Sin embargo, las nuevas tecnologías que tan poderosamente atraen el interés de los chicos pueden resultar inesperadamente beneficiosas.
Un trabajo de científicos argentinos encabezados por Andrea Goldin, del Laboratorio de Neurociencia Integrativa de la UBA y el Conicet, acaba de demostrar por primera vez que jueguitos de computadora especialmente diseñados no sólo pueden estimular ciertos procesos cognitivos, sino también mejorar el rendimiento escolar.
El estudio, que acaba de publicarse en Proceedings of the National Academy of Science (PNAS), y que hace dos semanas inspiró encendidos elogios en la IV Escuela Latinoamericana de Educación, y Ciencias Cognitivas y Neurales realizada en Montevideo, Uruguay, se hizo con 111 chicos de primer grado en dos escuelas de doble turno de la Ciudad de Buenos Aires a las que asiste población infantil residente en villas de emergencia cercanas. La mayor parte recibía asignación universal, y la mayoría de las madres sólo había completado la primaria, tenía trabajos de pocas horas o no trabajaba.
"La idea surgió hace alrededor de cinco años -explica Goldin, cuyos estudios intentan aplicar los conocimientos producidos por las neurociencias cognitivas para mejorar la educación-. Desarrollamos tres juegos que estimulan funciones como la memoria de trabajo (que dura segundos y nos permite, por ejemplo, mantener una conversación), la planificación y el control ejecutivo. Son los ladrillos básicos de la cognición."
Durante diez semanas, un adulto reclutado entre estudiantes avanzados de psicología y especialmente entrenado iba al aula, tomaba a un niño, lo acompañaba a una sala especial, le ponía auriculares para que estuviera inmerso en la tarea, y le daba las instrucciones para jugar a Mate Marote. Después de quince minutos, la computadora interrumpía la sesión.
"Íbamos los lunes, miércoles y viernes, porque el aprendizaje cuando es disperso es más efectivo -explica la investigadora-. Dividimos a los chicos en dos grupos: uno jugaba a Mate Marote y el otro, de control, a tres juegos menos demandantes. Los asistentes y los maestros eran «ciegos» al experimento."
Antes y después de completar un promedio de 25 sesiones por chico (con un máximo de nueve dedicadas a cada juego), los científicos evaluaron distintas redes de atención, control inhibitorio, flexibilidad cognitiva (cambiar una regla por otra) y de planificación.
Lo que observaron fue una sorpresa: el grupo entrenado mejoró en la atención y en la flexibilidad cognitiva. Los científicos también detectaron una mejora de los tiempos de reacción de entre 100 y 150 milisegundos con respecto al grupo de control. "Parece poco -subraya Goldin-, pero es lo que puede mejorar un chico en dos o tres años de vida."
Tal vez lo más interesante y novedoso del trabajo fue que cuando analizaron las notas obtenidas por los chicos, encontraron que los que habían asistido poco a la escuela habían obtenido mejores calificaciones que el grupo de control.
"El 85% de la carga horaria en primer grado corresponde a lengua y matemática -dice Goldin-, y generalmente hay una correlación entre notas y asistencia. Nosotros pudimos ver que, con este entrenamiento, los que asistieron poco llegaron a las mismas notas que los que asistieron mucho. Los chicos del grupo de control quedaron mucho más abajo." La científica destaca que nuestro cerebro está preparado para aprender en la dificultad; por lo tanto, no sirve cualquier jueguito, sino uno que demande un esfuerzo cognitivo.
Un trabajo de científicos argentinos encabezados por Andrea Goldin, del Laboratorio de Neurociencia Integrativa de la UBA y el Conicet, acaba de demostrar por primera vez que jueguitos de computadora especialmente diseñados no sólo pueden estimular ciertos procesos cognitivos, sino también mejorar el rendimiento escolar.
El estudio, que acaba de publicarse en Proceedings of the National Academy of Science (PNAS), y que hace dos semanas inspiró encendidos elogios en la IV Escuela Latinoamericana de Educación, y Ciencias Cognitivas y Neurales realizada en Montevideo, Uruguay, se hizo con 111 chicos de primer grado en dos escuelas de doble turno de la Ciudad de Buenos Aires a las que asiste población infantil residente en villas de emergencia cercanas. La mayor parte recibía asignación universal, y la mayoría de las madres sólo había completado la primaria, tenía trabajos de pocas horas o no trabajaba.
"La idea surgió hace alrededor de cinco años -explica Goldin, cuyos estudios intentan aplicar los conocimientos producidos por las neurociencias cognitivas para mejorar la educación-. Desarrollamos tres juegos que estimulan funciones como la memoria de trabajo (que dura segundos y nos permite, por ejemplo, mantener una conversación), la planificación y el control ejecutivo. Son los ladrillos básicos de la cognición."
Durante diez semanas, un adulto reclutado entre estudiantes avanzados de psicología y especialmente entrenado iba al aula, tomaba a un niño, lo acompañaba a una sala especial, le ponía auriculares para que estuviera inmerso en la tarea, y le daba las instrucciones para jugar a Mate Marote. Después de quince minutos, la computadora interrumpía la sesión.
"Íbamos los lunes, miércoles y viernes, porque el aprendizaje cuando es disperso es más efectivo -explica la investigadora-. Dividimos a los chicos en dos grupos: uno jugaba a Mate Marote y el otro, de control, a tres juegos menos demandantes. Los asistentes y los maestros eran «ciegos» al experimento."
Antes y después de completar un promedio de 25 sesiones por chico (con un máximo de nueve dedicadas a cada juego), los científicos evaluaron distintas redes de atención, control inhibitorio, flexibilidad cognitiva (cambiar una regla por otra) y de planificación.
Lo que observaron fue una sorpresa: el grupo entrenado mejoró en la atención y en la flexibilidad cognitiva. Los científicos también detectaron una mejora de los tiempos de reacción de entre 100 y 150 milisegundos con respecto al grupo de control. "Parece poco -subraya Goldin-, pero es lo que puede mejorar un chico en dos o tres años de vida."
Tal vez lo más interesante y novedoso del trabajo fue que cuando analizaron las notas obtenidas por los chicos, encontraron que los que habían asistido poco a la escuela habían obtenido mejores calificaciones que el grupo de control.
"El 85% de la carga horaria en primer grado corresponde a lengua y matemática -dice Goldin-, y generalmente hay una correlación entre notas y asistencia. Nosotros pudimos ver que, con este entrenamiento, los que asistieron poco llegaron a las mismas notas que los que asistieron mucho. Los chicos del grupo de control quedaron mucho más abajo." La científica destaca que nuestro cerebro está preparado para aprender en la dificultad; por lo tanto, no sirve cualquier jueguito, sino uno que demande un esfuerzo cognitivo.
Seguí leyendo
El elenco de Recreo se impuso 1-0 como visitante y mira a todos desde la cima tras la fecha 12 de la Primera División de Liga Santafesina
Hace apenas unos meses estaba afuera del proyecto y con un pie lejos de Santa Fe. Hoy sigue en el club, pero el próximo mercado vuelve a poner su nombre en el centro de la escena
El Sabalero fue pura impotencia y debió conformarse con un 0-0 en Santa Fe ante un rival ordenado y prolijo, por la fecha 17 de la zona A
El volante ofensivo y joya teutona sufrió una lesión muscular que lo deja fuera de la cita máxima a menos de una semana del comienzo
Hace algunos años, el ídolo futbolero reveló que se reunió con el músico
Se trata de Tomás Mauricio Esquivel, de 22 años. El tribunal de la Alzada hizo lugar a lo solicitado por el fiscal Matías Broggi. Los dos hechos delictivos tuvieron lugar en el barrio Alto Verde.
Tres provincias concentran el 91% de los recursos para Defensores del Pueblo.