Se trata de un empleado de la zona de mantenimiento. La víctima sufrió lesiones en una rodilla y denunció persecución laboral previa.
Jueves 29 de Agosto de 2013 - 07:43 hs
Una rebelión ‘tory’ fuerza a Cameron a retrasar el voto sobre la operación en Siria
El primer ministro británico, David Cameron, se vio forzado este miércoles por la noche por una rebelión de parlamentarios conservadores y la oposición de los laboristas a aceptar que el Consejo de Seguridad de la ONU analice el dictamen de la misión de inspección que hay en Siria antes de lanzar un ataque militar. La Cámara de los Comunes, que había sido convocada de urgencia para debatir hoy el asunto, votará sobre la intervención una segunda vez cuando haya resultados del trabajo de los inspectores. Eso podría retrasar la intervención militar aliada, que EE UU quería esta misma semana, al menos hasta el martes.
"El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas debe tener la oportunidad de evaluar el informe [de los inspectores]... y se deben hacer todos los esfuerzos para asegurar una resolución en apoyo de una acción militar antes de que esta comience", afirma la moción gubernamental que se debatirá hoy en la Cámara de los Comunes, informa Reuters. Este texto es el resultado de la oposición de alrededor de 70 diputados conservadores a los planes de Cameron de intervención inmediata, según revela el diario británico The Guardian. Las dudas de esos diputados conservadores han forzado al premier británico a garantizar que habrá una segunda votación en la Cámara sobre la intervención en Siria antes de que militares británicos entren en acción. Según fuentes citadas por el diario británico, los rebeldes conservadores exigen más detalles sobre la intervención e incluso un calendario que sea sometido al Parlamento.
El movimiento de Cameron podría retrasar hasta el martes próximo los planes de Estados Unidos, partidario de atacar este fin de semana, según The Guardian. El grueso de los británicos se opone a una intervención (un 50%, frente a solo un 25% de partidarios), según un reciente sondeo de YouGov.
Ante una derrota parlamentaria en la votación de hoy por la oposición laborista y la rebelión conservadora contra los planes de Cameron, el primer ministro enmendó la moción que iba a ser debatida hoy para incluir la referencia a que se esperará al informe de los inspectores antes de intervenir. Hasta este miércoles, el Gobierno británico había hecho hincapié en que no era imprescindible el beneplácito del Consejo de Seguridad para lanzar un ataque. Por otro lado, Cameron se vio forzado a prometer una segunda votación en la Cámara una vez se conozca el informe de los inspectores enviados a Damasco para dar luz verde a la participación británica en una acción militar. "Una moción aguada es mejor que una derrota del Gobierno [en el Parlamento]", dijo ayer en la BBC Andrew Bridgen, uno de los rebeldes tories.
Mientras algunos veían debilidad de Cameron en el hecho de dar marcha atrás a sus planes de acción inminente, el ministro de Exteriores, William Hague, defendía en un comunicado que "la moción refleja que el primer ministro es consciente de la profunda preocupación de este país por lo que sucedió en Irak". Si bien Hague era horas antes partidario de actuar ya, en la nota aseguraba que el Gobierno "actuará, en la medida de lo posible, sobre la base del consenso".
Un consenso que no consiguieron pese a las negociaciones durante el día con los laboristas, que también hicieron saber a Cameron que no respaldarían una acción armada antes de conocer las conclusiones de los enviados de la ONU.
Una década después del inicio de la guerra de Irak, que dividió profundamente al país y a su clase política, el apoyo a otra acción militar liderada por EE UU puede revelarse traumático, especialmente en el seno de la oposición laborista, que gobernaba en 2003. Su líder, Ed Miliband, ha brindado solo un apoyo condicionado a Cameron, porque reclama que la ONU examine el informe de los inspectores enviados a Siria para certificar el uso de armamento químico antes de que se emprenda cualquier acción armada.
La propuesta a debatir hoy en la Cámara de los Comunes también reza -como Cameron insistió en destacar en su mensaje televisado de ayer- que no se buscan más objetivos que aliviar el sufrimiento de la población civil por razones humanitarias.
"El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas debe tener la oportunidad de evaluar el informe [de los inspectores]... y se deben hacer todos los esfuerzos para asegurar una resolución en apoyo de una acción militar antes de que esta comience", afirma la moción gubernamental que se debatirá hoy en la Cámara de los Comunes, informa Reuters. Este texto es el resultado de la oposición de alrededor de 70 diputados conservadores a los planes de Cameron de intervención inmediata, según revela el diario británico The Guardian. Las dudas de esos diputados conservadores han forzado al premier británico a garantizar que habrá una segunda votación en la Cámara sobre la intervención en Siria antes de que militares británicos entren en acción. Según fuentes citadas por el diario británico, los rebeldes conservadores exigen más detalles sobre la intervención e incluso un calendario que sea sometido al Parlamento.
El movimiento de Cameron podría retrasar hasta el martes próximo los planes de Estados Unidos, partidario de atacar este fin de semana, según The Guardian. El grueso de los británicos se opone a una intervención (un 50%, frente a solo un 25% de partidarios), según un reciente sondeo de YouGov.
Ante una derrota parlamentaria en la votación de hoy por la oposición laborista y la rebelión conservadora contra los planes de Cameron, el primer ministro enmendó la moción que iba a ser debatida hoy para incluir la referencia a que se esperará al informe de los inspectores antes de intervenir. Hasta este miércoles, el Gobierno británico había hecho hincapié en que no era imprescindible el beneplácito del Consejo de Seguridad para lanzar un ataque. Por otro lado, Cameron se vio forzado a prometer una segunda votación en la Cámara una vez se conozca el informe de los inspectores enviados a Damasco para dar luz verde a la participación británica en una acción militar. "Una moción aguada es mejor que una derrota del Gobierno [en el Parlamento]", dijo ayer en la BBC Andrew Bridgen, uno de los rebeldes tories.
Mientras algunos veían debilidad de Cameron en el hecho de dar marcha atrás a sus planes de acción inminente, el ministro de Exteriores, William Hague, defendía en un comunicado que "la moción refleja que el primer ministro es consciente de la profunda preocupación de este país por lo que sucedió en Irak". Si bien Hague era horas antes partidario de actuar ya, en la nota aseguraba que el Gobierno "actuará, en la medida de lo posible, sobre la base del consenso".
Un consenso que no consiguieron pese a las negociaciones durante el día con los laboristas, que también hicieron saber a Cameron que no respaldarían una acción armada antes de conocer las conclusiones de los enviados de la ONU.
Una década después del inicio de la guerra de Irak, que dividió profundamente al país y a su clase política, el apoyo a otra acción militar liderada por EE UU puede revelarse traumático, especialmente en el seno de la oposición laborista, que gobernaba en 2003. Su líder, Ed Miliband, ha brindado solo un apoyo condicionado a Cameron, porque reclama que la ONU examine el informe de los inspectores enviados a Siria para certificar el uso de armamento químico antes de que se emprenda cualquier acción armada.
La propuesta a debatir hoy en la Cámara de los Comunes también reza -como Cameron insistió en destacar en su mensaje televisado de ayer- que no se buscan más objetivos que aliviar el sufrimiento de la población civil por razones humanitarias.
Fuente: elpais.com
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