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Martes 16 de Julio de 2013 - 09:22 hs
Por el estrés, se les cae más el pelo a mujeres y a jóvenes
Ya es una tendencia que acompaña un estilo de vida en el que prima el estrés: la caída del pelo afecta a seis de cada diez argentinos y argentinas, porque hace rato dejó de ser una exclusividad masculina. La Sociedad Argentina de Dermatología (SAD) asegura que hay un boom de consultas y cada vez más de mujeres y de personas jóvenes, incluso a partir de los 18 años. Crecieron cerca de un 40% respecto de los últimos años, y la causa más diagnosticada es el estrés.
“En la Argentina se calcula que un 60% de las personas padece caída del cabello. El estrés físico y/o emocional es la causa más diagnosticada en estos tiempos”, explica Miguel Allevato, jefe de la división Dermatología del Hospital de Clínicas y presidente de la SAD. Mariana Tellez, jefa del Servicio de Dermatología del Hospital Militar Central, afirma que en los últimos años se nota un aumento en la frecuencia de la consulta. “Si bien no hay estadísticas nacionales del incremento de casos de alopecia (el término médico de la excesiva caída de pelo), sí hay una tendencia a preguntar más, sobre todo en mujeres de entre 40 y 50 años. Las treintañeras también consultan más porque se les cae el cabello después del embarazo”, asegura. Un factor que incide en esta tendencia es la preocupación por la belleza, por eso consultan más. En los varones, dice, los más jóvenes son los que consultan por temas de estrés.
Cristina Pascutto, de la Sociedad Argentina de Dermatología, también observa que la caída “reaccional” es más común en mujeres de 25 a 45 años: “Es temporal y suele aparecer luego de algún evento desencadenante, tal como cambios de estación, anemia, cambios hormonales (postparto, contracepción), estrés físico (enfermedad, cirugías), estrés psicológico, dietas hipocalóricas estrictas”.
La mayoría de las personas tiene entre 100.000 y 150.000 pelos en la cabeza, y entre el 10 y el 15% se cae cuando alcanza un determinado desarrollo. Es decir que, generalmente, una persona pierde por día, en promedio, unos 70 pelos, pero en condiciones normales estos son renovados por otros de idénticas características.“El problema se presenta cuando se supera ese número”, indica Allevato.
¿Cuáles son las causas de la caída de pelo? Son muchas y variadas. Para saber cuáles influyen en cada caso, el especialista debe indagar en varios aspectos de la vida de la paciente: qué come, qué remedios toma, el ritmo de vida que lleva y, entre otros factores, si tiene antecedentes familiares de alopecia. También debe chequear el funcionamiento de la glándula tiroides, si tiene un nivel de andrógenos (hormona masculina) más alto de lo normal o si está anémica. Y descartar enfermedades en el cuero cabelludo o algún foco infeccioso. Otras causas posibles pueden ser la mala alimentación, el exceso de vitamina A, un bajo nivel de hierro, disfunciones tiroideas, cambios hormonales, trastornos autoinmunitarios y ciertas enfermedades infeccionas.
A diferencia del hombre, la mujer no queda calva: sólo se afina su pelo. Si hay desequilibrios hormonales, la caída es más difusa y generalizada. Los expertos explican que también se puede caer todo el pelo sólo en zonas muy localizadas: son fuertes caídas de cabello en una determinada zona ligada a situaciones estresantes extremas. Una situación que lo ejemplifica remite a 2001, época del corralito bancario. Son los casos de alopecia areata que este año también suman más consultas, según la SAD.
“Una caída anormal de cabello obliga siempre a investigar sus causas.
No existe ninguna loción ni procedimiento milagroso. Sí existe el diagnóstico correcto y el tratamiento oportuno”, subraya Julio Gil, dermatólogo y miembro de la comisión directiva de la SAD.
¿Cómo se decide el tratamiento? Con un análisis básico de sangre para descartar anemia y problemas de tiroides, entre otros desajustes.
Si no se encuentra nada, se atribuye al estrés.
Se hace un tratamiento para mejorar el crecimiento del folículo piloso: aminoácidos por boca o con gotitas en el cuero cabelludo y un champú medicinal que aumente el volumen. Tellez dice que, en general, el 90% de las pacientes vienen a los dos tres meses diciendo que están mejor. Si no es el caso, los tratamientos que siguen consisten en inyecciones intramusculares con aminoácidos o mesoterapia (inyecciones en cuero cabelludo) durante 4 o 5 meses. “En general funcionan pero exigen constancia. Lo más importante es atenderse con un dermatólogo para evitar caer en esas soluciones mágicas”, dice Tellez.
“En la Argentina se calcula que un 60% de las personas padece caída del cabello. El estrés físico y/o emocional es la causa más diagnosticada en estos tiempos”, explica Miguel Allevato, jefe de la división Dermatología del Hospital de Clínicas y presidente de la SAD. Mariana Tellez, jefa del Servicio de Dermatología del Hospital Militar Central, afirma que en los últimos años se nota un aumento en la frecuencia de la consulta. “Si bien no hay estadísticas nacionales del incremento de casos de alopecia (el término médico de la excesiva caída de pelo), sí hay una tendencia a preguntar más, sobre todo en mujeres de entre 40 y 50 años. Las treintañeras también consultan más porque se les cae el cabello después del embarazo”, asegura. Un factor que incide en esta tendencia es la preocupación por la belleza, por eso consultan más. En los varones, dice, los más jóvenes son los que consultan por temas de estrés.
Cristina Pascutto, de la Sociedad Argentina de Dermatología, también observa que la caída “reaccional” es más común en mujeres de 25 a 45 años: “Es temporal y suele aparecer luego de algún evento desencadenante, tal como cambios de estación, anemia, cambios hormonales (postparto, contracepción), estrés físico (enfermedad, cirugías), estrés psicológico, dietas hipocalóricas estrictas”.
La mayoría de las personas tiene entre 100.000 y 150.000 pelos en la cabeza, y entre el 10 y el 15% se cae cuando alcanza un determinado desarrollo. Es decir que, generalmente, una persona pierde por día, en promedio, unos 70 pelos, pero en condiciones normales estos son renovados por otros de idénticas características.“El problema se presenta cuando se supera ese número”, indica Allevato.
¿Cuáles son las causas de la caída de pelo? Son muchas y variadas. Para saber cuáles influyen en cada caso, el especialista debe indagar en varios aspectos de la vida de la paciente: qué come, qué remedios toma, el ritmo de vida que lleva y, entre otros factores, si tiene antecedentes familiares de alopecia. También debe chequear el funcionamiento de la glándula tiroides, si tiene un nivel de andrógenos (hormona masculina) más alto de lo normal o si está anémica. Y descartar enfermedades en el cuero cabelludo o algún foco infeccioso. Otras causas posibles pueden ser la mala alimentación, el exceso de vitamina A, un bajo nivel de hierro, disfunciones tiroideas, cambios hormonales, trastornos autoinmunitarios y ciertas enfermedades infeccionas.
A diferencia del hombre, la mujer no queda calva: sólo se afina su pelo. Si hay desequilibrios hormonales, la caída es más difusa y generalizada. Los expertos explican que también se puede caer todo el pelo sólo en zonas muy localizadas: son fuertes caídas de cabello en una determinada zona ligada a situaciones estresantes extremas. Una situación que lo ejemplifica remite a 2001, época del corralito bancario. Son los casos de alopecia areata que este año también suman más consultas, según la SAD.
“Una caída anormal de cabello obliga siempre a investigar sus causas.
No existe ninguna loción ni procedimiento milagroso. Sí existe el diagnóstico correcto y el tratamiento oportuno”, subraya Julio Gil, dermatólogo y miembro de la comisión directiva de la SAD.
¿Cómo se decide el tratamiento? Con un análisis básico de sangre para descartar anemia y problemas de tiroides, entre otros desajustes.
Si no se encuentra nada, se atribuye al estrés.
Se hace un tratamiento para mejorar el crecimiento del folículo piloso: aminoácidos por boca o con gotitas en el cuero cabelludo y un champú medicinal que aumente el volumen. Tellez dice que, en general, el 90% de las pacientes vienen a los dos tres meses diciendo que están mejor. Si no es el caso, los tratamientos que siguen consisten en inyecciones intramusculares con aminoácidos o mesoterapia (inyecciones en cuero cabelludo) durante 4 o 5 meses. “En general funcionan pero exigen constancia. Lo más importante es atenderse con un dermatólogo para evitar caer en esas soluciones mágicas”, dice Tellez.
Fuente: clarin.com
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