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Viernes 31 de Mayo de 2013 - 19:42 hs
Balearon a una niña en Barrio San Lorenzo
Tiene sólo 4 años y fue herida en la cuadra de su casa, cuando caminaba junto a otras pequeñas. Afortunadamente, el proyectil no le provocó una lesión grave. Se trataría de una bala perdida.
Actualizado: Viernes 11 de Marzo de 2016 - 15:38 hs
“Tía, no me quiero morir”, le dijo la pequeña Fátima a Florencia. Eran cerca de las 20 y ninguna de las dos podía salir de su asombro. La niña, de apenas 4 años, acababa de ser baleada en la zona torácica cuando caminaba por la cuadra de su domicilio.
Unos minutos antes, Florencia había permitido que Fátima vaya hasta el kiosco ubicado en la esquina de Pasaje Galisteo y Amenábar, a pocos metros de la casa. La niña, con una hermana de 9 años y una amiguita de edad similar fueron a comprar panes para comer “panchos”, pero no llegaron a destino.
En el camino, Fátima sintió un fuerte dolor y al tocarse el costado su mano quedó ensangrentada. Rápidamente, las tres menores volvieron a su hogar, donde las esperaba Florencia con su pequeño bebé (los padres de las nenas no habían vuelto aún del trabajo).
Por las noches, la oscuridad en la cuadra es absoluta y a esa hora ya no había sol, por lo que la tía levantó a la pequeña herida y la arrimó a la luz de un foco. “Ví que sangraba y le pregunté cómo se había raspado, pero ella me aseguraba que no sabía qué le había pasado. Entonces toqué la bala, que había quedado alojada entre las costillas y la piel. Enseguida me di cuenta de qué era y comencé a gritar para pedir que alguien llame una ambulancia”, contó Florencia.
“Fátima se puso muy nerviosa -agregó- y me decía ‘tía, no quiero morirme’, entonces traté de tranquilizarla. Lloraba mucho porque le dolía la herida”.
Contra la voluntad de la pequeña, que no quería alejarse de su familiar, un vecino la cargó en una bicicleta para llevarla rápidamente al hospital, pero en el camino se topó con la madre y la abuela de Fátima.
Ambas tomaron a la criatura y abordaron un remís que las llevó rápidamente al centro de salud. Afortunadamente, el proyectil (sería calibre 22) no produjo una herida de carácter grave.
Según se desprende de testimonios recogidos esta mañana en la escena, se trataría de una “bala perdida”, porque en el momento del incidente había varias personas en la calle y nadie escuchó disparo alguno. “Acá se viven tiroteando, casi todos los días, pero en ese momento no pasaba nada”, aseguró un comerciante esta mañana, mientras otros vecinos respaldaban sus palabras.
Unos minutos antes, Florencia había permitido que Fátima vaya hasta el kiosco ubicado en la esquina de Pasaje Galisteo y Amenábar, a pocos metros de la casa. La niña, con una hermana de 9 años y una amiguita de edad similar fueron a comprar panes para comer “panchos”, pero no llegaron a destino.
En el camino, Fátima sintió un fuerte dolor y al tocarse el costado su mano quedó ensangrentada. Rápidamente, las tres menores volvieron a su hogar, donde las esperaba Florencia con su pequeño bebé (los padres de las nenas no habían vuelto aún del trabajo).
Por las noches, la oscuridad en la cuadra es absoluta y a esa hora ya no había sol, por lo que la tía levantó a la pequeña herida y la arrimó a la luz de un foco. “Ví que sangraba y le pregunté cómo se había raspado, pero ella me aseguraba que no sabía qué le había pasado. Entonces toqué la bala, que había quedado alojada entre las costillas y la piel. Enseguida me di cuenta de qué era y comencé a gritar para pedir que alguien llame una ambulancia”, contó Florencia.
“Fátima se puso muy nerviosa -agregó- y me decía ‘tía, no quiero morirme’, entonces traté de tranquilizarla. Lloraba mucho porque le dolía la herida”.
Contra la voluntad de la pequeña, que no quería alejarse de su familiar, un vecino la cargó en una bicicleta para llevarla rápidamente al hospital, pero en el camino se topó con la madre y la abuela de Fátima.
Ambas tomaron a la criatura y abordaron un remís que las llevó rápidamente al centro de salud. Afortunadamente, el proyectil (sería calibre 22) no produjo una herida de carácter grave.
Según se desprende de testimonios recogidos esta mañana en la escena, se trataría de una “bala perdida”, porque en el momento del incidente había varias personas en la calle y nadie escuchó disparo alguno. “Acá se viven tiroteando, casi todos los días, pero en ese momento no pasaba nada”, aseguró un comerciante esta mañana, mientras otros vecinos respaldaban sus palabras.
Fuente: El Litoral
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