La menor solo contaba con las dosis de vacuna recibidas al nacer. Especialistas advierten sobre la importancia de mantener el calendario nacional al día y recuerdan que los adultos deben aplicarse un refuerzo cada 10 años.
Miércoles 10 de Julio de 2013 - 08:41 hs
Primera cirugía trans en un hospital público de Rosario
Desde chiquito se miraba en el espejo y no se gustaba: había nacido nena, dice, pero siempre se sintió varón. El proceso, largo y complejo, tampoco se detendrá ahora, pero desde hoy Tiago Kuperman, de 23 años, habrá dado otro paso fundamental en su vida para que el cuerpo acompañe lo que ya decidió en un plano subjetivo, social y de identidad legal. Acompañando ese valiente trabajo personal, la salud pública de Rosario realizará la primera operación trans en el Hospital Roque Sáenz Peña, donde un equipo de especialistas le practicará al joven una mastectomía bilateral. Para más adelante quedará la cirugía que también transformará sus genitales, una intervención a la que aspiran a someterse otros cientos de personas en la ciudad. Por ahora la meta de Tiago es "poder andar en cuero en el verano". Sin hipocresía, sin ocultamientos, sin vergüenza ni pudores.
Fue el mismo chico quien resolvió ayer, en diálogo con La Capital, que su nombre saliera en letra de molde. "Si al segundo día de vigencia de la ley de identidad de género yo ya había tramitado el cambio de documento...", dice, dando a entender que la cirugía que le practicarán hoy no es más que un paso de "adecuación" de su cuerpo, en un proceso que le llevó casi toda la vida y que, como en cualquier construcción subjetiva, continuará seguramente el resto de ella.
Acompañado por su mamá, y con el apoyo de toda su familia y sus amigos (ver aparte), Tiago se internó ayer por la tarde en el Roque. Ansioso, dijo, sobre todo, pero sin miedos.
Se entiende, ya que la "adenomastectomía bilateral" —tal el nombre técnico de la cirugía a que se someterá hoy— es el corolario de un tratamiento de hormonización que, como en un juego de palabras, apunta a armonizar los caracteres sexuales secundarios a una determinada identidad de género. A ese proceso, que le llevó 4 años y 9 meses, Tiago lo inició a los 18.
Su acercamiento al Area de la Diversidad Sexual del municipio y a otros chicos trans con los que compartir esas vivencias resultó clave para llegar a este momento en que el Estado, cumpliendo con la ley, comienza a asumir los tratamientos necesarios para que la identidad de género pueda desarrollarse sin trabas.
Un paso más. "Durante mucho tiempo lo fuimos acompañando con diferentes propuestas", explicó ayer la titular del área, Noelia Casati. Por ejemplo, para que se capacitara en oficios, para que se contactara con otras personas en similares procesos de transformación identitaria o para que participara de encuentros colectivos.
Por eso, afirmó la funcionaria, "esto no un cuerpo que se opera, sino una persona que desarrolla distintas acciones para completar su transformación de género: reconocer a un chico trans tiene que ver con todos esos pasos de inclusión".
En rigor, esos pasos son a la vez gigantes avances culturales que ha dado la comunidad. La subsecretaria de Salud municipal, Gabriela Quintanilla, lo expresó sin media tintas. "Este es un momento histórico y superador", donde "emergen nuevos paradigmas: el concepto biologicista del género es superado por la elección subjetiva y el sujeto predomina sobre el objeto corporal".
Quintanilla recordó que incluso las líneas más duras de la ciencia, las más positivistas, ya han dejado de concebir a las transformaciones de género como "patologías psiquiátricas", lo que "implica la despatologización de personas transgénero y transexuales".
Y en Argentina, la ampliación de derechos en materia sexual y de género ha sido crucial en los últimos años, entre otras cosas con la sanción de leyes que imponen al Estado hacerse cargo de los tratamientos necesarios para que esos avances no queden limitados a la letra, sino que se expresen también en los tratamientos a que las personas decidan someterse, aseguró la funcionaria.
En este caso, el procedimiento será una mastectomía bilateral, pero a futuro —y sin apuros— Tiago sueña con una phalloplastia, es decir, con la transformación de sus genitales originalmente femeninos en masculinos.
El equipo que intervendrá hoy al joven está dirigido por Richard Quiroga, un tocoginecólogo y mastólogo experto en cirugía oncológica, quien trabajará secundado por un plástico a cargo de la cirugía reparadora.
Los médicos rosarinos ya han recibido capacitación en el Hospital Gutiérrez de La Plata, un centro pionero en la especialidad dentro del país, y continuarán capacitándose incluso fuera de Argentina para avanzar con otras cirugías genitales, adelantó Quintanilla.
De hecho, se sabe que existen "cientos de personas" sólo en Rosario a la espera de operaciones similares que acerquen sus cuerpos a la manera en que se sienten, se perciben y definen. "Muchos más de las que pensábamos", reconoció Quintanilla. Todo un signo del dolor, nada menos, al que apuntan a curar avances como el de hoy.
Fue el mismo chico quien resolvió ayer, en diálogo con La Capital, que su nombre saliera en letra de molde. "Si al segundo día de vigencia de la ley de identidad de género yo ya había tramitado el cambio de documento...", dice, dando a entender que la cirugía que le practicarán hoy no es más que un paso de "adecuación" de su cuerpo, en un proceso que le llevó casi toda la vida y que, como en cualquier construcción subjetiva, continuará seguramente el resto de ella.
Acompañado por su mamá, y con el apoyo de toda su familia y sus amigos (ver aparte), Tiago se internó ayer por la tarde en el Roque. Ansioso, dijo, sobre todo, pero sin miedos.
Se entiende, ya que la "adenomastectomía bilateral" —tal el nombre técnico de la cirugía a que se someterá hoy— es el corolario de un tratamiento de hormonización que, como en un juego de palabras, apunta a armonizar los caracteres sexuales secundarios a una determinada identidad de género. A ese proceso, que le llevó 4 años y 9 meses, Tiago lo inició a los 18.
Su acercamiento al Area de la Diversidad Sexual del municipio y a otros chicos trans con los que compartir esas vivencias resultó clave para llegar a este momento en que el Estado, cumpliendo con la ley, comienza a asumir los tratamientos necesarios para que la identidad de género pueda desarrollarse sin trabas.
Un paso más. "Durante mucho tiempo lo fuimos acompañando con diferentes propuestas", explicó ayer la titular del área, Noelia Casati. Por ejemplo, para que se capacitara en oficios, para que se contactara con otras personas en similares procesos de transformación identitaria o para que participara de encuentros colectivos.
Por eso, afirmó la funcionaria, "esto no un cuerpo que se opera, sino una persona que desarrolla distintas acciones para completar su transformación de género: reconocer a un chico trans tiene que ver con todos esos pasos de inclusión".
En rigor, esos pasos son a la vez gigantes avances culturales que ha dado la comunidad. La subsecretaria de Salud municipal, Gabriela Quintanilla, lo expresó sin media tintas. "Este es un momento histórico y superador", donde "emergen nuevos paradigmas: el concepto biologicista del género es superado por la elección subjetiva y el sujeto predomina sobre el objeto corporal".
Quintanilla recordó que incluso las líneas más duras de la ciencia, las más positivistas, ya han dejado de concebir a las transformaciones de género como "patologías psiquiátricas", lo que "implica la despatologización de personas transgénero y transexuales".
Y en Argentina, la ampliación de derechos en materia sexual y de género ha sido crucial en los últimos años, entre otras cosas con la sanción de leyes que imponen al Estado hacerse cargo de los tratamientos necesarios para que esos avances no queden limitados a la letra, sino que se expresen también en los tratamientos a que las personas decidan someterse, aseguró la funcionaria.
En este caso, el procedimiento será una mastectomía bilateral, pero a futuro —y sin apuros— Tiago sueña con una phalloplastia, es decir, con la transformación de sus genitales originalmente femeninos en masculinos.
El equipo que intervendrá hoy al joven está dirigido por Richard Quiroga, un tocoginecólogo y mastólogo experto en cirugía oncológica, quien trabajará secundado por un plástico a cargo de la cirugía reparadora.
Los médicos rosarinos ya han recibido capacitación en el Hospital Gutiérrez de La Plata, un centro pionero en la especialidad dentro del país, y continuarán capacitándose incluso fuera de Argentina para avanzar con otras cirugías genitales, adelantó Quintanilla.
De hecho, se sabe que existen "cientos de personas" sólo en Rosario a la espera de operaciones similares que acerquen sus cuerpos a la manera en que se sienten, se perciben y definen. "Muchos más de las que pensábamos", reconoció Quintanilla. Todo un signo del dolor, nada menos, al que apuntan a curar avances como el de hoy.
Fuente: lacapital.com.ar
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