A Vilanova le extirparon un tumor que se le había reproducido en la glándula parótida y ahora deberá seguir un tratamiento de radioterapia y quimioterapia, por lo que se desconoce si podrá hacerse cargo nuevamente del equipo.
Tito podrá pasar las fiestas en su casa con su mujer y sus dos hijos, y si el proceso de recuperación es óptimo nadie descarta que a mediados de enero pueda acercarse al campo de entrenamiento, como así sucedió hace justo un año cuando pasó por el mismo trance.
En aquel noviembre del 2011, a las dos semanas de ser intervenido, Vilanova ya estaba en la Ciudad Deportiva asistiendo a Josep Guardiola, primer técnico entonces.