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Miércoles 21 de Noviembre de 2012 - 16:04 hs
Con su sencillez y su voz, Joss Stone cautivó al Luna Park
La talentosa cantante británica Joss Stone volvió a cautivar en la noche del martes al público argentino con su grandiosa voz y un cuidado repertorio que se metió en lo mejor del más antiguo funky, soul y demás estilos de la música negra.
Stone fue quien abrió las puertas por las que luego entraron las talentosas Amy Winehouse y Adele, con una voz cautivante, prodigiosa, pero alejada de los artificios, y metiendo las manos bien en las raíces de la música negra, de los grandes equipos de compositores de los 60 y 70 y del sello Motown.
El camino de Stone es el de la música, simple y sencillamente, una buena voz y una gran banda, nada de grandes despliegues escenográficos, ejércitos de bailarines, excentricidades fuera de tono, pero también nada de Pro Tools y de Autotune, los dos programas informáticos que hacen que un perro ladrando se convierta en Pavarotti cantando un aria.
Stone presentó ayer una propuesta totalmente opuesta a la que Lady Gaga mostró en River, ya que en la noche del martes en el Luna Park todo era buena música, una voz y una figura cautivante, además de una cantante con un carisma tremendo, basado en su sencillez y su sonrisa.
Con un simple vestido en color violeta en tono pastel, Stone ingresó al estadio Luna Park, mientras su banda arrancaba con un funky bien negro, con una formación de bajo, batería, guitarra, teclados, piano y Hammond, tres bronces y tres notables coristas.
El concierto abrió con un éxito de los Chi-Lites de 1971 “For god sake” que tuvo su momento bien bailable y luego unos segundos de calma en los que Stone invitó al publico a poblar los pasillos del Luna Park y a quedarse al pie del escenario con la consigna de “Power to the people”.
“While you are looking for sugar”, un clásico soul de finales de los 60 comenzó como una balada a piano y un suave rasgueo de guitarra y derivó en una canción de medio tempo en la que Stone demostró todo el poder su voz.
La chica nacida en la ciudad inglesa de Dover no hace gimnasia vocal, no quiere batir records sosteniendo una nota aguda por horas, sino que lo que busca es emocionar, y eso la liga con la fallecida Winehouse y con Adele y la aleja definitivamente de las atletas vocales del estilo de Christina Aguilera.
Por estas razones es que Mick Jagger la eligió para sumarse a su mega grupo Super Heavy, donde Joss cantó reggae, funky, dub, rocanrol y hasta música étnica árabe e hindu, pero además eso le permitió llegar a las raíces.
“Creo que mi estilo de música siempre ha sido el soul, lo cual no es en realidad un estilo. Soul puede ser cualquier cosa, mientras uno realmente quiera decir eso. Yo no quiero quedarme varada en una clase de sonido… mi música tiene algo de blues, algo de funk”, dijo Stone en una charla con Télam antes del show.
Con un público ya emocionado, Stone redobló la apuesta al mezclar dos hits de su carrera “You had me”, un funky enojado con el juguetón “Super Duper Love”, que excitaron al mango a la gente, que movió piecitos y caderas siguiendo el groove que armaron el bajista y el baterista.
Stone recorrió todo el escenario y jugó a lo largo del show haciendo cantar a los diferentes sectores del estadio, con muchísima simpatía y afecto, ganándose de nuevo a la gente.
“Stoned out of muy mind”, también de principios de los 70 fue un funky bien orgánico a lo Prince, que primero sonó rápido y bien bailable y al que Stone le bajó el ritmo para escuchar a la audiencia, y luego darle paso a la banda, para concluir ronroneando las últimas líneas como una gatita muy sensual.
Siendo una chica de 25 años, que ya lleva una década sobre los escenarios, Stone se mostró natural, porque como ella misma reconoce, “los nervios solo los tengo cuando estoy sobre el escenario. En el estudio, no tengo miedo.”.
Para esta joven artista, el estudio, donde ya grabó siete discos “es uno de los lugares del mundo en el que más me gusta estar. Eso es lo que soy ahora. No le veo sentido a agitarse por la música; es lo que es y será lo que tenga que ser. Y si no resultó bien después de trabajar sobre algo un par de horas, no resultará nunca”.
Y esa naturalidad no la perdió nunca tampoco en el vivo como cuando sola con su guitarrista cantó la balada “Landlord”, incluida en su disco “LP1”, que le produjo Dave Stewart, y en el que se metió de lleno en el rock y el country.
O cuando realizó un recorrido por fragmentos de “Don`t cha wana ride”, “Bad habits”, “You goty love”, “I got a feeling” y “Put your hands on me”, en los que ella y su banda pasearon a la gente por el funky y el soul más fiestero, para terminar cerrando con un reggae bien jamaiquino, que mereció otra ovación.
El guitarrista le puso color rockero a la noche cuando comenzó a solear para darle paso al riff que Jack White construyo para “Fell in love with a boy” que pasó por partes de R&B, de hip hop y de rocanrol, con una duración de casi 10 minutos, ya que la intérprete bajó del escenario y recorrió las primeras filas haciéndole cantar a la gente el coro del primer hit de su carrera.
Los bises fueron con las bellísimas baladas “Right to be wrong” y “First Tate”, durante los cuales la cantante arrojo al publico 12 crisantemos y luego demostró el prodigio de voz que tiene, cuando concluyó con una entonación bien blusera.
Para el final, se guardó la canción “High Road” del duo independiente estadounidense Broken Bells, en el que los tres coristas fueron ocupando el rol principal, mientras Stone saludaba al público y se despedía del estadio.
La cantante, que volverá a presentarse el jueves en el Luna Park, terminó confirmando que puede cantar el estilo que sea, con mucho calor, color y pasión, pero siempre con una gran sencillez desde la que logró brillar en directo.
El camino de Stone es el de la música, simple y sencillamente, una buena voz y una gran banda, nada de grandes despliegues escenográficos, ejércitos de bailarines, excentricidades fuera de tono, pero también nada de Pro Tools y de Autotune, los dos programas informáticos que hacen que un perro ladrando se convierta en Pavarotti cantando un aria.
Stone presentó ayer una propuesta totalmente opuesta a la que Lady Gaga mostró en River, ya que en la noche del martes en el Luna Park todo era buena música, una voz y una figura cautivante, además de una cantante con un carisma tremendo, basado en su sencillez y su sonrisa.
Con un simple vestido en color violeta en tono pastel, Stone ingresó al estadio Luna Park, mientras su banda arrancaba con un funky bien negro, con una formación de bajo, batería, guitarra, teclados, piano y Hammond, tres bronces y tres notables coristas.
El concierto abrió con un éxito de los Chi-Lites de 1971 “For god sake” que tuvo su momento bien bailable y luego unos segundos de calma en los que Stone invitó al publico a poblar los pasillos del Luna Park y a quedarse al pie del escenario con la consigna de “Power to the people”.
“While you are looking for sugar”, un clásico soul de finales de los 60 comenzó como una balada a piano y un suave rasgueo de guitarra y derivó en una canción de medio tempo en la que Stone demostró todo el poder su voz.
La chica nacida en la ciudad inglesa de Dover no hace gimnasia vocal, no quiere batir records sosteniendo una nota aguda por horas, sino que lo que busca es emocionar, y eso la liga con la fallecida Winehouse y con Adele y la aleja definitivamente de las atletas vocales del estilo de Christina Aguilera.
Por estas razones es que Mick Jagger la eligió para sumarse a su mega grupo Super Heavy, donde Joss cantó reggae, funky, dub, rocanrol y hasta música étnica árabe e hindu, pero además eso le permitió llegar a las raíces.
“Creo que mi estilo de música siempre ha sido el soul, lo cual no es en realidad un estilo. Soul puede ser cualquier cosa, mientras uno realmente quiera decir eso. Yo no quiero quedarme varada en una clase de sonido… mi música tiene algo de blues, algo de funk”, dijo Stone en una charla con Télam antes del show.
Con un público ya emocionado, Stone redobló la apuesta al mezclar dos hits de su carrera “You had me”, un funky enojado con el juguetón “Super Duper Love”, que excitaron al mango a la gente, que movió piecitos y caderas siguiendo el groove que armaron el bajista y el baterista.
Stone recorrió todo el escenario y jugó a lo largo del show haciendo cantar a los diferentes sectores del estadio, con muchísima simpatía y afecto, ganándose de nuevo a la gente.
“Stoned out of muy mind”, también de principios de los 70 fue un funky bien orgánico a lo Prince, que primero sonó rápido y bien bailable y al que Stone le bajó el ritmo para escuchar a la audiencia, y luego darle paso a la banda, para concluir ronroneando las últimas líneas como una gatita muy sensual.
Siendo una chica de 25 años, que ya lleva una década sobre los escenarios, Stone se mostró natural, porque como ella misma reconoce, “los nervios solo los tengo cuando estoy sobre el escenario. En el estudio, no tengo miedo.”.
Para esta joven artista, el estudio, donde ya grabó siete discos “es uno de los lugares del mundo en el que más me gusta estar. Eso es lo que soy ahora. No le veo sentido a agitarse por la música; es lo que es y será lo que tenga que ser. Y si no resultó bien después de trabajar sobre algo un par de horas, no resultará nunca”.
Y esa naturalidad no la perdió nunca tampoco en el vivo como cuando sola con su guitarrista cantó la balada “Landlord”, incluida en su disco “LP1”, que le produjo Dave Stewart, y en el que se metió de lleno en el rock y el country.
O cuando realizó un recorrido por fragmentos de “Don`t cha wana ride”, “Bad habits”, “You goty love”, “I got a feeling” y “Put your hands on me”, en los que ella y su banda pasearon a la gente por el funky y el soul más fiestero, para terminar cerrando con un reggae bien jamaiquino, que mereció otra ovación.
El guitarrista le puso color rockero a la noche cuando comenzó a solear para darle paso al riff que Jack White construyo para “Fell in love with a boy” que pasó por partes de R&B, de hip hop y de rocanrol, con una duración de casi 10 minutos, ya que la intérprete bajó del escenario y recorrió las primeras filas haciéndole cantar a la gente el coro del primer hit de su carrera.
Los bises fueron con las bellísimas baladas “Right to be wrong” y “First Tate”, durante los cuales la cantante arrojo al publico 12 crisantemos y luego demostró el prodigio de voz que tiene, cuando concluyó con una entonación bien blusera.
Para el final, se guardó la canción “High Road” del duo independiente estadounidense Broken Bells, en el que los tres coristas fueron ocupando el rol principal, mientras Stone saludaba al público y se despedía del estadio.
La cantante, que volverá a presentarse el jueves en el Luna Park, terminó confirmando que puede cantar el estilo que sea, con mucho calor, color y pasión, pero siempre con una gran sencillez desde la que logró brillar en directo.
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