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Lunes 19 de Noviembre de 2012 - 13:24 hs

Conclusiones y resultados de los cursos para dejar de fumar

Más de 700 personas participaron en los 12 cursos de cesación de tabaquismo realizados por la provincia. Los mismos se llevaron a cabo desde el 2010 a la fecha, en 9 poblaciones, cuatro de los cuales tuvieron lugar en la ciudad de Santa Fe y los restantes en Venado Tuerto, Rafaela, Arequito, Casilda, Santo Tome, Reconquista, Villa Constitución y San Justo.

De los resultados de evaluación se reflejó que en los 8 cursos llevados a cabo en 2010 participaron 144 personas; en tanto en 2011 fueron 218. La edad promedio de los asistentes fue de 46 años, con una edad mínima de 14 y una máxima de 77. El grupo de edad más numeroso entre los participantes, con un 52 por ciento, fue el de 36 a 55 años.

Con relación al nivel de instrucción de los participantes, el 81 por ciento de los mismos tenía alto nivel educacional, de estos el 40 por ciento había alcanzado el nivel secundario y el 41 por ciento restante los niveles terciario o universitario.

La mayoría de los asistentes a los cursos, en promedio, comenzaron a consumir tabaco a los 16 años. El 64 por ciento comenzó a fumar entre los 8 y los 16 años, un 28 por ciento entre los 17 y 20 años, y el 8 por ciento restante después de los 20 años, siendo la edad mínima de comienzo a los 8 años y la máxima a los 75 años.

En promedio, los participantes, consumían 22 cigarrillos diarios. El 20 por ciento consumía menos de 10 cigarrillos al día, un 62 por ciento entre 11 y 30 cigarrillos, y un 18 por ciento más de 30 cigarrillos por día.

El tiempo de tabaquismo, medido como la cantidad de años que hace que fuman, fue en promedio de 30 años, siendo que el 75 por ciento de los participantes llevaba más de 20 años fumando.

El Test de Fargerstrom tiene como finalidad evaluar el grado de dependencia a la nicotina de una persona para así poder valorar la necesidad de ayuda para dejar de fumar. El grado de adicción se clasifica de 0 a 1 adicción muy baja, de 2 a 3 baja, de 4 a 5 moderada, de 6 a 7 alta y de 8 a 10 adicción muy alta.

Los valores obtenidos a partir del test revelan una media del nivel de dependencia a la nicotina de los asistentes de 5 puntos, en la escala de 1 al 10, lo que indica un nivel moderado, notándose que se presenta una tendencia a la adicción alta. El 70 por ciento de los asistentes presenta una adicción de moderada a muy alta.

En cuanto al género, los varones presentan un grado de adicción más elevado que las mujeres, ya que la proporción de varones con adicción moderada o muy alta es del 76 por ciento; mientras que las mujeres es del 64 por ciento, a su vez, hay más mujeres con baja o muy baja adicción, que los hombres (35 por ciento y 24 por ciento respectivamente).


El Test de Richmond se utiliza para medir el grado de motivación que tiene una persona para dejar de fumar, clasificándolo en tres categorías: baja, moderada y alta. En las personas que asistieron a los cursos se puede notar una importante diferencia entre la motivación baja (10 por ciento) y la motivación moderada y alta (90 por ciento), lo que estaría indicando el alto interés en abandonar el hábito del tabaquismo.

Si bien la proporción de hombres y mujeres que tienen una alta motivación para dejar de fumar es la misma (33 por ciento), y la proporción tanto de varones como de mujeres que tienen una motivación baja o moderada es de 67 por ciento, la cantidad de mujeres con baja motivación es mayor a la de los hombres (12 por ciento y 8 por ciento respectivamente). Por lo que se podría pensar los varones está más motivado a dejar de fumar.


Se preguntó los motivos por los cuales los asistentes a los cursos querían abandonar el hábito del cigarrillo y se obtuvo como resultado más significativo que el 43 por siento quería sentirse mejor física y síquicamente y un 24 por ciento no quiere enfermarse ni morir.

En lo que respecta al número de intentos previos,el 75 por ciento había intentado al menos una vez, mientras que el 20 por ciento no lo había intentado nunca. En cuanto al género, los varones superan a las mujeres en la cantidad de veces que lo intentaron: 48 por ciento y 46 por ciento respectivamente. La cantidad de mujeres que nunca lo intentaron es mayor a los hombres (24 por ciento y 16 por ciento respectivamente).

Los factores condicionantes más frecuentes que se mencionaron ante la recaída fueron los motivos psíquicos y/o emocionales (51 por ciento), siguiéndole en importancia el síndrome de abstinencia (22 por ciento).

Al indagar a los asistentes a los cursos sobre la prueba de los cuadrados rayados, se observó una diferencia en la respuesta sobre el poder que tiene el cigarrillo sobre cada uno. Un 56 por ciento sostiene que el cigarrillo es más poderoso que ellos y un 12 por ciento siente que son más poderoso que el cigarrillo. Para el 84 por ciento de los participantes el cigarrillo es igual o más poderoso que ellos, de acuerdo al género estos valores reflejan el 86 por ciento para las mujeres y el 80 por ciento para los varones.


La titular del Programa de Prevención del Tabaquismo, e integrante de la Unidad de Prevención de la Salud, Beatriz Martinelli, precisó que “los resultados de los cursos, en tanto si los asistentes habían dejado de fumar o no, se obtuvieron mediante llamados telefónicos a los asistentes realizados a los tres meses de terminados los mismos”. Los resultados obtenidos se clasificaron según categorías: dejó de fumar, redujo la cantidad pero retomó, redujo la cantidad diaria y no dejó de fumar. Se llamó a todos los participantes y no se pudo contactar un 17 por ciento del total.

El 28 por ciento de los asistentes (entre el 2010 y 2011) a los cursos dejó de fumar, de ellos 43 fueron mujeres y 58 varones. El abandono del hábito se dio en mayor proporción en los hombres (32%) que en las mujeres (24%), lo cual refleja lo observado en los resultados que arrojaron el Test de Fargerstrom y el de Richmond, donde se observó que los hombres tenían un mayor grado de adicción que las mujeres y estaban más motivados para dejar de fumar.

El 29 por ciento de los asistentes redujo la cantidad de cigarrillos y retomó a los tres meses de finalizado los cursos o nunca lo dejó. Se observaron además las asociaciones que existen entre el haber dejado de fumar y algunos factores que pueden haber influenciado, notándose que tanto la edad como el nivel de instrucción, la edad que comenzó a fumar o la cantidad de cigarrillos que consume diariamente, no están asociadas con el abandono del hábito.

En este estudio se encontró asociación significativa, al límite, entre el no abandono del cigarrillo y el género. Esto se refleja en el hecho de que un número mayor de varones que mujeres dejó de fumar. También se observó que hay diferencias entre los resultados a la prueba de adicción a la nicotina (Test de Fargerstrom), con lo cual hay una asociación entre la cantidad de personas que dejaron el cigarrillo con respecto al nivel de adicción. La cantidad de años de consumo mayor o igual que 20 años resultó un factor protector contra el no abandono del tabaco.

En cuanto a la cantidad de personas que dejaron de fumar según la localidad donde se realizó el curso, la evaluación permitió conocer que el mayor porcentaje fue en Arequito, donde el 37 por ciento de los participantes abandonó el cigarrillo. Siguió en importancia el tercer curso realizado en la ciudad de Santa Fe con 32 por ciento.


El grupo de participantes que asistió a los cursos estuvo conformado por personas de edad media, que comenzaron a consumir tabaco en la adolescencia y tenían un alto nivel educacional, con un moderado grado de adicción.

En general, los participantes estuvieron satisfechos con el desarrollo de los cursos, manifestaron la importancia de la intervención de profesionales, haciendo hincapié en los temas sicológicos. Resaltaron las experiencias vividas en grupo, el darse cuenta de que no están solos, que tienen un problema y que el abandono del hábito depende solamente de cada uno.

A través del Test de Richmond se observó que un alto porcentaje se encontraba moderada o altamente motivado a dejar de fumar. Como resultado, el 28 por ciento de los asistentes al curso dejó de hacerlo, opinando que su participación les ha sido de gran ayuda e incluso imprescindible para lograr la meta.

El 26 por ciento del total disminuyó el consumo diario, experimentando un cambio de actitud hacia un abandono del hábito en un corto plazo.

Algunas de las inquietudes que manifestaron los participantes fue implementar un mayor seguimiento luego de los cursos, estrategias para poder lograr la abstinencia, apoyo sicológico y farmacológico. También mencionaron la necesidad del ejercicio físico y la orientación en las cuestiones alimentarias. Manifestaron haber sido muy valioso y motivador el testimonio de los que fumaban y lograron dejar, esto los impulsa a pensar en la posibilidad de que ellos también lo pueden hacer. Una de las sugerencias presentadas fue "la necesidad de hacer publicidad en las escuelas sobre lo dañino del tabaco".



En 2012 se realizaron Cursos de Cesación Tabáquica en las ciudades de Santo Tomé, donde participaron 60 personas; en Reconquista: 160 personas: en Villa Constitución: 50 personas; en San Justo: 80 personas, alcanzando un total de 350 personas en lo que va del 2012.

El próximo curso se realizará en la ciudad de Santa Fe, desde el 27 del al 30 de noviembre.

Fuente: ministerio de salud

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