El padre Axel se prepara para viajar a Córdoba y participar de las actividades previstas por la visita del papa León XIV a la Argentina. Además de la misa, espera estar cerca del encuentro con los consagrados, una instancia que vive con especial emoción por su vocación sacerdotal.
La preparación, sin embargo, empezó antes que el armado del equipaje. Cuando le preguntaron por LT10 si ya tenía listo el bolso, respondió: “En el corazón sí. Hace bastante tiempo”. Esa disposición espiritual atraviesa su expectativa por una visita que considera una oportunidad para fortalecer la fe y recuperar el diálogo.
Para el sacerdote, la llegada del pontífice puede aportar serenidad en el contexto que atraviesa el país. La definió como “un bálsamo, una caricia de paz” y destacó su insistencia en la unidad, tanto en sus mensajes como en su manera de relacionarse con los demás.
En ese sentido, puso el foco en una actitud que cree necesaria para la vida cotidiana de los argentinos: escuchar antes de responder. “El Papa tiene una capacidad de escucha increíble”, sostuvo, y describió esa forma de encuentro: “El Papa te mira, te escucha y después habla”.
Axel consideró que el alcance de la visita dependerá también de la disposición de quienes reciban sus palabras. “El aprovechar las enseñanzas del Papa depende de cada uno”, señaló.
Un encuentro que también incluye a quienes no creen
Consultado sobre las personas que se acercarán por emoción, curiosidad o alegría, más que por una convicción religiosa, el sacerdote valoró esa posibilidad. Entendió que también expresa confianza en la figura del Papa y en su mensaje.
“Lo importante es acercarse, es encontrarse, es escuchar, porque eso es lo que tenemos que hacer”, afirmó. Para Axel, la experiencia puede ser significativa tanto para quienes concurran a las actividades como para quienes las sigan por radio o televisión.
También mencionó a los fieles que desean viajar, pero no pueden hacerlo por razones de salud, edad o dificultades económicas. Según contó, entre ellos encuentra la misma alegría y expectativa que entre quienes estarán presentes.
Recibir el mensaje en primera persona
Ante la posibilidad de que las intervenciones del pontífice se interpreten en clave política, Axel remarcó el carácter pastoral de la visita. “El Papa no viene a bajar línea, no viene a atacar a nadie, pero sí viene a proclamar la verdad”, expresó.
Eso no significa, explicó, que sus palabras queden al margen de los problemas sociales. El sacerdote sostuvo que hablar del hambre, las desigualdades, la educación y la salud forma parte del mensaje del Evangelio y de la doctrina social de la Iglesia.
“El papa tiene que hablar de esto. Y tiene que hablar de las desigualdades”, afirmó. En ese marco, vinculó la atención a las personas con discapacidad y a los sectores más vulnerables con una preocupación permanente de la Iglesia.
Su llamado fue a evitar que cada reflexión se convierta únicamente en un señalamiento hacia otros. “El mensaje va a ser en primer lugar para cada uno”, subrayó, al proponer una escucha que permita revisar las propias actitudes.
Para prepararse, destacó la oración personal y comunitaria, junto con la voluntad de dejar atrás el egoísmo, la mentira y la indiferencia frente a las necesidades ajenas.
Con esa expectativa emprenderá el viaje a Córdoba: que la visita trascienda los encuentros multitudinarios y deje una huella en los vínculos cotidianos. “Dios quiera que sea el comienzo de algo nuevo”, expresó.