El gol de Newell's en el Coloso Marcelo Bielsa no solamente modificó el resultado y dejó a Unión con un punto que le aportó poco en su carrera hacia los playoffs. También extendió una racha que empieza a adquirir una dimensión preocupante: el Tatengue acumula 22 partidos consecutivos recibiendo goles y sigue sin encontrar la fórmula para terminar un encuentro sin sufrir en su propio arco.
La igualdad en Rosario volvió a poner en evidencia una dificultad que atraviesa buena parte de la temporada. Unión puede mostrar momentos de buen funcionamiento, construir ventajas y encontrar respuestas ofensivas, pero no consigue sostener esa producción desde la seguridad defensiva. Frente a Newell's, incluso, había logrado ponerse en ventaja, aunque terminó perdiendo dos puntos por una acción desafortunada.
El remate de Santiago Solari tenía destino de salir desviado, pero la intervención de Ignacio Isla terminó convirtiéndose en el empate. Una jugada aislada alcanzó para prolongar una estadística que ya no puede considerarse una simple coincidencia.
Más de siete meses sin una valla invicta
Para encontrar el último partido en el que Unión consiguió terminar sin goles en contra hay que retroceder hasta el 3 de abril de 2026, cuando venció 2-0 a Deportivo Riestra en el 15 de Abril, por la fecha 13 del Torneo Apertura.
Desde aquella victoria, el equipo santafesino disputó otros 22 encuentros y en ninguno pudo conservar el cero. La racha atravesó el cierre del Apertura, tuvo continuidad en la Copa Argentina y se prolongó durante todo el recorrido posterior en el Clausura.
El registro adquiere mayor relevancia porque no se trata de una dificultad circunscripta a un período puntual ni a una determinada formación. La falta de partidos con el arco en cero se convirtió en una constante, independientemente de los cambios de nombres, los momentos futbolísticos y los resultados obtenidos.
Un problema que condiciona las aspiraciones
La estadística también ayuda a explicar por qué Unión encuentra dificultades para sostener sus mejores actuaciones. Cuando consigue ponerse en ventaja, no siempre logra administrar el resultado; y cuando necesita remontar, los problemas defensivos reducen el margen de error.
El encuentro ante Newell's fue una muestra de esa situación. El equipo de Madelón había encontrado la diferencia y tenía por delante la posibilidad de controlar el desarrollo, pero volvió a conceder y terminó resignando una victoria que necesitaba para fortalecer sus posibilidades de clasificación.
Con 22 partidos consecutivos recibiendo goles, la defensa aparece como una de las principales cuestiones que Madelón deberá resolver. Unión todavía tiene por delante una última oportunidad para meterse en los octavos de final, pero para conseguirlo necesitará algo más que eficacia en ataque: también deberá recuperar una seguridad defensiva que hace más de siete meses no consigue traducir en un partido sin goles en contra.