El calendario empieza a jugar su propio partido para Unión. Con tres fechas por delante en el Torneo Clausura, está ante una carrera contrarreloj para meterse entre los ocho mejores de la Zona A y evitar que la temporada termine antes de lo esperado.
La tabla marca una realidad incómoda: el Tatengue suma 14 puntos, ocupa el undécimo lugar y comparte esa cosecha con Estudiantes –rival del lunes–, que está décimo. La frontera de la clasificación, en cambio, la establece Independiente, octavo con 19 unidades. Son cinco puntos de distancia que obligan a Unión a acelerar y, al mismo tiempo, mirar de reojo lo que suceda en otras canchas.
La cuenta más favorable es tan sencilla de explicar como difícil de ejecutar: ganar los tres partidos que quedan. Con una cosecha perfecta, Unión llegaría a 23 puntos y tendría argumentos para disputar un lugar en la próxima instancia. Sin embargo, ni siquiera esa campaña le garantizaría automáticamente la clasificación, porque dependerá también de los resultados de sus competidores.
Independiente es hoy el objetivo inmediato, aunque no el único. San Lorenzo, noveno con 17 unidades, también está por delante del conjunto santafesino y puede convertirse en otro equipo clave en la pelea. Si ambos dejan puntos en el camino, el panorama podría cambiar considerablemente.
Unión también puede llegar con chances a la última jornada si consigue seis de los nueve puntos disponibles. En ese caso alcanzaría las 20 unidades y podría meterse en la discusión, aunque necesitaría que sus rivales directos no sostengan el ritmo. Una sola victoria, en cambio, lo dejaría con 17 puntos, una cifra que reduciría considerablemente sus posibilidades.
Hay otro detalle que puede pesar cuando se hagan las cuentas finales: la diferencia de gol. Unión tiene -4, mientras que Independiente registra -1. Si ambos terminan igualados en puntos, esa brecha podría jugar en contra del equipo rojiblanco, por lo que ganar no será el único desafío: también necesitará mejorar ese registro.
Unión necesita una reacción inmediata y una ayuda externa
La clasificación todavía está en juego, pero el margen se agotó. El Tatengue debe construir una seguidilla de resultados positivos y esperar que los equipos que hoy están por encima pierdan terreno. Cada partido será una final y cada punto que se escape puede tener un costo decisivo. La ilusión sigue abierta, aunque el camino ya no admite demasiados tropiezos: Unión necesita sumar casi todo lo que queda y encontrar aliados en una tabla que, a esta altura, empieza a convertirse en una calculadora.