Después de varios meses en los que las cuentas apretaron y las demoras comenzaron a sentirse en distintos sectores, Unión empieza a recuperar aire en el plano económico.
La situación financiera había generado preocupación puertas adentro. Los atrasos alcanzaron a distintos espacios de la institución y, en ese contexto, no faltaron reclamos ni algunas medidas de fuerza. El escenario se había vuelto especialmente complejo a partir de una deuda que Racing mantiene con Unión vinculada a la transferencia de Juan Nardoni al fútbol brasileño.
Ese dinero que el club esperaba recibir y que no llegó en los tiempos previstos terminó provocando un desajuste que repercutió sobre las obligaciones que debía afrontar la institución. El panorama comenzó a cambiar con los ingresos provenientes de las ventas de Rafael Profini y Mateo Del Blanco. Esos recursos permitieron afrontar compromisos pendientes y encaminar una situación que durante un tiempo había generado más de un dolor de cabeza en el día a día del club.
Un poco de tranquilidad después del sofocón
De acuerdo con la información a la que accedió Diez en Deportes, actualmente tanto los empleados de Unión como los integrantes del plantel profesional se encuentran al día. El dato representa un alivio importante después de meses atravesados por atrasos y reclamos. La llegada de dinero fresco producto de las transferencias permitió darle oxígeno a las finanzas y comenzar a normalizar obligaciones que se habían acumulado.
El escenario, de todos modos, no implica que Unión haya dejado atrás definitivamente todos sus desafíos económicos. Pero sí marca una diferencia respecto de lo ocurrido meses atrás: la rueda financiera volvió a ponerse en movimiento y, puertas adentro, el club empieza a recuperar cierta tranquilidad.
En un contexto donde cada ingreso extraordinario resulta determinante, las ventas de Profini y Del Blanco fueron claves para encauzar una situación que había generado preocupación. Ahora, el desafío será sostener ese equilibrio y evitar que los atrasos vuelvan a convertirse en un problema para la institución.