Espectáculos - Documentos desclasificados

Martes 08 de Septiembre de 2026 - 11:50 hs

El pacto secreto de Pinochet que favoreció a Gran Bretaña en Malvinas

Daniel Avendaño, coautor de El pacto perfecto, explicó por LT10 cómo la dictadura chilena aportó inteligencia, radares y apoyo logístico al Reino Unido durante la guerra. A cambio, obtuvo equipamiento militar y fortaleció su alianza con Londres.

A más de cuatro décadas de la guerra de Malvinas, documentos desclasificados permiten reconstruir la colaboración secreta que la dictadura de Augusto Pinochet brindó al Reino Unido durante el conflicto de 1982. La asistencia incluyó pistas de aterrizaje, información sobre los movimientos argentinos, radares y apoyo para las operaciones británicas.

Esa trama es investigada por los periodistas Daniel Avendaño y Mauricio Palma en El pacto perfecto. En diálogo con LT10, Avendaño explicó que el título resume “un acuerdo, en rigor es un trueque” entre el Gobierno de Margaret Thatcher y la Junta Militar chilena.

El espionaje británico desde territorio chileno

Según relató el autor, Chile permitió que aviones británicos de reconocimiento Nimrod y Canberra utilizaran pistas situadas en diferentes puntos del país, como la isla San Félix, Punta Arenas, Cerrillos y la isla de Pascua.

Desde esas bases, las aeronaves realizaban tareas de espionaje sobre las posiciones estratégicas argentinas. La información era transmitida rápidamente al alto mando británico desplegado en el Atlántico Sur.

Los datos permitían anticipar los movimientos de los cazas argentinos y calcular cuándo llegarían al área de combate. “Es una información clave, una ventaja crucial en un combate de estas características”, remarcó Avendaño en LT10.

La cooperación también incluyó la llegada a Chile del oficial británico Sidney Edwards, quien recibió protección y asistencia de la Fuerza Aérea chilena para coordinar las operaciones logísticas en el centro y el sur del país.

Además, Gran Bretaña trasladó un radar portátil hasta Balmaceda, cerca de la frontera argentina. El dispositivo permitió ampliar el alcance del radar que Chile ya tenía en Punta Arenas y controlar movimientos dentro del territorio nacional, incluso en sectores próximos a Comodoro Rivadavia.

Aviones británicos pintados con insignias chilenas

Avendaño también confirmó que algunas aeronaves británicas fueron repintadas para presentarlas como unidades de la Fuerza Aérea chilena. La maniobra aparece documentada en las memorias del oficial británico Nigel Cousins.

El trabajo se habría realizado con tanta premura que quedaron errores visibles en las inscripciones. Según contó el investigador, quienes pintaron los aviones “escriben incluso mal la palabra 'Fuerza Aérea de Chile'”, un detalle que dejaba en evidencia el intento de ocultamiento.

La colaboración se produjo en un escenario de fuerte tensión entre las dictaduras de Pinochet y Leopoldo Fortunato Galtieri. Ambos países habían estado cerca de una guerra en 1978 por el conflicto del canal Beagle y, en 1982, la disputa todavía no había sido resuelta.

Avendaño sostuvo que existía una profunda desconfianza entre los mandos militares y recordó que algunos jerarcas argentinos habían planteado que, si la Argentina ganaba en Malvinas, Chile podía convertirse en el próximo objetivo.

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Qué recibió Chile a cambio de la ayuda

El apoyo al Reino Unido tuvo una contraprestación: Chile recibió tres aviones Canberra, conservó el radar instalado en Balmaceda y accedió a una nueva partida de cazabombarderos Hunter por un precio considerado simbólico.

La guerra también permitió destrabar la venta de armamento británico, restringida desde mediados de la década de 1970. La llegada de Margaret Thatcher había iniciado una flexibilización, pero la cooperación chilena durante el conflicto aceleró ese proceso.

Avendaño explicó que la investigación se apoyó en documentos consultados en el Archivo Nacional de Londres, aunque advirtió que “no todos los documentos han sido desclasificados”. En varias de las carpetas revisadas, añadió, las autoridades británicas reconocieron que, gracias a la ayuda proporcionada durante la guerra, se habilitaría la venta de determinado equipamiento militar a Chile.

El acuerdo también fue beneficioso para Pinochet desde el punto de vista estratégico. La derrota argentina debilitó a la Junta Militar de Galtieri y redujo la posibilidad de un enfrentamiento por el conflicto limítrofe que seguía abierto.

El desconocimiento sobre el rol de Chile

Consultado por la mirada de la sociedad chilena sobre la soberanía argentina en las islas, Avendaño evitó realizar una generalización. Sin embargo, señaló que amplios sectores desconocen tanto la ubicación de Malvinas como los detalles de la guerra y la intervención de la dictadura de Pinochet.

“Lo que sobre todo hay es ignorancia de cómo sucedieron las cosas, de cuál fue el rol de Chile”, sostuvo. También reconoció que el libro puede resultar incómodo para determinados sectores, pero defendió la necesidad de revisar ese período con documentación.

Para el autor, conocer lo ocurrido no debería profundizar las diferencias entre ambos países. Por el contrario, consideró que “mientras más verdad conozcamos sobre cómo sucedieron los hechos, el diálogo puede ser mucho más fortalecido”.

Avendaño señaló finalmente que el vínculo actual entre la Argentina y Chile presenta “un panorama muy distinto a lo que ocurría en el año 82”. No obstante, pidió cautela frente a los recientes gestos diplomáticos y destacó que todavía deberán traducirse en acuerdos concretos entre ambos gobiernos.

Audio: Escuchá la entrevista con Daniel Avendaño, coautor de El pacto perfecto

Fuente: LT10

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