Nacionales - Según un estudio de la UCA

Martes 01 de Septiembre de 2026 - 11:39 hs

Adultos mayores: el 46 % de los hogares tiene ingresos insuficientes

El dato surge de un informe del Observatorio de la Deuda Social que analiza el período 2017-2025. Entre los sectores más vulnerables, el déficit alcanza al 71 % y se combina con mayores problemas de alimentación, salud y bienestar psicológico.

El 46 % de los hogares argentinos en los que viven personas mayores de 60 años declara que sus ingresos resultan insuficientes. La proporción aumenta hasta el 71 % entre los sectores socioeconómicos más bajos, lo que expone formas profundamente desiguales de transitar la vejez.

Los datos corresponden a un informe del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina, que estudia el período comprendido entre 2017 y 2025. Los resultados más recientes pertenecen al bienio 2024-2025 y contemplan aspectos económicos, habitacionales, sanitarios y emocionales.

La socióloga e investigadora María Rosa Cicciari, una de las autoras del trabajo, explicó a LT10 que los problemas no aparecen de manera aislada. La falta de ingresos suele convivir con dificultades para acceder a la atención médica, inseguridad alimentaria, soledad y síntomas de malestar psicológico.

Casi cinco de cada diez hogares

“Casi cinco de cada 10 hogares donde hay personas mayores perciben que sus ingresos no les alcanzan”, precisó Cicciari. El porcentaje general, sin embargo, esconde una brecha considerable según el nivel socioeconómico.

Mientras el promedio alcanza al 46 %, en los hogares de menores recursos trepa al 71 %. “Las personas de nivel socioeconómico más bajo tienen incidencias mayores que el promedio de todas las personas”, explicó la investigadora.

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El impacto sobre la salud mental

El informe también analiza el bienestar subjetivo de la población. “El 34 % de las personas mayores manifiesta sintomatología ansioso-depresiva, o sea, malestar psicológico”, detalló Cicciari.

Entre quienes pertenecen a los sectores socioeconómicos más bajos, la incidencia se acerca al 51 %. La investigadora aclaró que estos datos no permiten afirmar que la falta de dinero sea la causa directa de los síntomas, sino que muestran cómo diferentes déficits tienden a acumularse.

Los hogares con mayores dificultades económicas también presentan más obstáculos para atender su salud y peores indicadores de bienestar. Esa combinación configura experiencias de envejecimiento muy diferentes según los recursos disponibles.

Uno de cada tres necesita asistencia

La inseguridad alimentaria alcanza al 18,4 % de los hogares con personas mayores. A esto se suma una fuerte dependencia de programas de asistencia: “Casi un tercio de los hogares con personas mayores recibe algún tipo de asistencia alimentaria o algún tipo de programa social”, indicó la socióloga.

La proporción se mantuvo elevada durante el período analizado. Para Cicciari, esto demuestra que existe un grupo amplio que necesita complementar sus jubilaciones u otros ingresos para cubrir necesidades elementales.

“Cuando no me alcanza lo que yo recibo, necesito recurrir a otras fuentes”, explicó. Entre esos recursos aparecen los comedores, los subsidios alimentarios y diferentes transferencias sociales.

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“No hay una única vejez”

Para la investigadora, los resultados obligan a abandonar la idea de que todas las personas envejecen bajo condiciones similares. “No hay una única vejez, sino que hay distintas formas de transitar la vejez”, sostuvo.

Esa diversidad requiere políticas que distingan necesidades y concentren los recursos en quienes acumulan mayores carencias. Cicciari también advirtió que las condiciones actuales son consecuencia de trayectorias laborales, económicas y sociales construidas durante décadas.

El diagnóstico no se limita, por lo tanto, a quienes hoy tienen más de 60 años. También plantea una advertencia sobre el futuro de los jóvenes atravesados por la informalidad, la precarización laboral y la incertidumbre económica.

“Si las personas mayores hoy están mal y tuvieron un pasado mejor que el que tienen nuestros jóvenes, ¿cómo van a estar nuestros jóvenes con el presente de incertidumbre, de inseguridad, de situación laboral precaria? ¿Cómo van a estar después?”, preguntó.

Las condiciones de empleo y protección social del presente determinarán las posibilidades económicas de las próximas generaciones cuando lleguen a la vejez. Por eso, concluyó Cicciari, “el estudio describe la realidad actual, pero nos da pistas de por dónde tenemos que idear cuestiones que hagan que el futuro no sea igual o peor”.

Audio: Escuchá la entrevista con María Rosa Cicciari

Fuente: LT10

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