Habitualmente descartadas tras el uso, pueden convertirse en aliadas inesperadas del reciclaje doméstico
Miércoles 23 de Mayo de 2012 - 16:02 hs
Opositores afirman que tienen los votos para derrotar a Moyano
A través de una solicitada, llaman a la "unidad" aunque aseguran tener los congresales necesarios para ganar. Viviani oficializó su ruptura con el moyanismo.
La misiva, publicada en diversos medios gráficos nacionales, plantea la necesidad de alcanzar "la unidad" en el movimiento obrero, aunque dejan en claro que cuentan con los votos necesarios para derrotar a Moyano en las elecciones del 12 de julio.
"Estamos convencidos, con el compromiso y la responsabilidad de representar a la mayoría de los delegados congresales habilitados para elegir una nueva conducción de nuestra CGT, que debemos agotar todas las instancias como garantes de la unidad del movimiento obrero, que nos contenga y nos incluya a todos", destaca la solicitada.
La misma está firmada por más de 70 gremios, entre los que se destacan Comercio, la UOM, la Uocra, Alimentación, La Fraternidad, UPCN, Sanidad, Gastronómicos, la UTA, Petroleros Privados y Mineros.
Pero la firma que se destaca por encima del resto es la de los Peones de Taxis, el gremio que conduce Omar Viviani, quien hasta no hace mucho era uno de los dirigentes más cercanos al líder camionero.
Tanto los "Gordos", el barrionuevismo y los "independientes" confirmaron que hoy no participarán de la reunión del Comité Central Confederal, donde Moyano espera poder ratificar la fecha de las elecciones para el 12 de julio.
La estrategia de los opositores es convencer a Moyano de que desista de su candidatura, demostrando que, con los votos de toda la oposición, pueden derrotarlo en los comicios.
Sin embargo, esa posibilidad parece lejana en el horizonte del actual secretario general de la central obrera. Ayer, distintos dirigentes afines a Moyano cuestionaron la decisión de los opositores de "vaciar" la reunión de hoy, y hasta se animaron a desafiarlos públicamente.
"Vemos que hay un grupo de organizaciones que no tiene mucha voluntad de respetar la institucionalidad de la CGT, en cuanto a su convocatoria, a su reunión de consejo directivo, a su Confederal", planteó hoy Omar Plaini, uno de los principales socios de Moyano.
"Si tienen entre 1200 y 1300 congresales, yo lo primero que haría sería ir a todos los encuentros porque estoy seguro que gano cualquier posición, pero si no asisten otras razones tendrán, no será tan así como lo están manifestando", desafió.
De todas formas, en el moyanismo admiten que la disputa será pareja, y que la elección, en caso de hacerse, se definirá "voto a voto". "Las fuerzas de congresales están parejas. Habrá un tira y afloja hasta el 12 de julio. El problema es político", afirmó Juan Carlos Schmid, titular del gremio de Dragado.
Una historia de fracturas
No sería la primera vez que la Confederación General del Trabajo sufra una división interna, producto de las diferencias políticas de sus integrantes.
La primera se produjo en 1968, cuando bajo el régimen de facto de Juan Carlos Onganía, surgieron la CGT de los Argentinos, liderada por el gráfico Raimundo Óngaro y combativa del gobierno de entonces, y la CGT Azopardo, que conducía el metalúrgico Augusto Timoteo Vandor, y que mostraba una posición más dialoguista.
La última dictadura también encontró dividida a la central obrera. Por un lado, la ortodoxa CGT Brasil conducida por Saúl Ubaldini, y la CGT Azopardo, liderada por Jorge Triaca y Armando Cavalieri.
Uno de los cismas más resonantes se vivió en 1989, en los inicios del menemismo. En ese momento, Ubaldini pasó a conducir la CGT Azopardo, enfrentada a la CGT San Martín, liderada por Güerino Andreoni.
La última división se produjo en plena crisis de la convertibilidad. Ley laboral de por medio, el año 2000 encontro a la CGT oficial conducida por Rodolfo Daer, del gremio de la Alimentación, mientras que Moyano se puso al frente de la CGT paralela.
Esa división concluyó en 2004, cuando bajo el gobierno de Néstor Kirchner, la central obrera se unificó en la conducción de un triunvirato integrado por el propio Moyano, José Luis Lingeri y Susana Rueda, de Sanidad.
"Estamos convencidos, con el compromiso y la responsabilidad de representar a la mayoría de los delegados congresales habilitados para elegir una nueva conducción de nuestra CGT, que debemos agotar todas las instancias como garantes de la unidad del movimiento obrero, que nos contenga y nos incluya a todos", destaca la solicitada.
La misma está firmada por más de 70 gremios, entre los que se destacan Comercio, la UOM, la Uocra, Alimentación, La Fraternidad, UPCN, Sanidad, Gastronómicos, la UTA, Petroleros Privados y Mineros.
Pero la firma que se destaca por encima del resto es la de los Peones de Taxis, el gremio que conduce Omar Viviani, quien hasta no hace mucho era uno de los dirigentes más cercanos al líder camionero.
Tanto los "Gordos", el barrionuevismo y los "independientes" confirmaron que hoy no participarán de la reunión del Comité Central Confederal, donde Moyano espera poder ratificar la fecha de las elecciones para el 12 de julio.
La estrategia de los opositores es convencer a Moyano de que desista de su candidatura, demostrando que, con los votos de toda la oposición, pueden derrotarlo en los comicios.
Sin embargo, esa posibilidad parece lejana en el horizonte del actual secretario general de la central obrera. Ayer, distintos dirigentes afines a Moyano cuestionaron la decisión de los opositores de "vaciar" la reunión de hoy, y hasta se animaron a desafiarlos públicamente.
"Vemos que hay un grupo de organizaciones que no tiene mucha voluntad de respetar la institucionalidad de la CGT, en cuanto a su convocatoria, a su reunión de consejo directivo, a su Confederal", planteó hoy Omar Plaini, uno de los principales socios de Moyano.
"Si tienen entre 1200 y 1300 congresales, yo lo primero que haría sería ir a todos los encuentros porque estoy seguro que gano cualquier posición, pero si no asisten otras razones tendrán, no será tan así como lo están manifestando", desafió.
De todas formas, en el moyanismo admiten que la disputa será pareja, y que la elección, en caso de hacerse, se definirá "voto a voto". "Las fuerzas de congresales están parejas. Habrá un tira y afloja hasta el 12 de julio. El problema es político", afirmó Juan Carlos Schmid, titular del gremio de Dragado.
Una historia de fracturas
No sería la primera vez que la Confederación General del Trabajo sufra una división interna, producto de las diferencias políticas de sus integrantes.
La primera se produjo en 1968, cuando bajo el régimen de facto de Juan Carlos Onganía, surgieron la CGT de los Argentinos, liderada por el gráfico Raimundo Óngaro y combativa del gobierno de entonces, y la CGT Azopardo, que conducía el metalúrgico Augusto Timoteo Vandor, y que mostraba una posición más dialoguista.
La última dictadura también encontró dividida a la central obrera. Por un lado, la ortodoxa CGT Brasil conducida por Saúl Ubaldini, y la CGT Azopardo, liderada por Jorge Triaca y Armando Cavalieri.
Uno de los cismas más resonantes se vivió en 1989, en los inicios del menemismo. En ese momento, Ubaldini pasó a conducir la CGT Azopardo, enfrentada a la CGT San Martín, liderada por Güerino Andreoni.
La última división se produjo en plena crisis de la convertibilidad. Ley laboral de por medio, el año 2000 encontro a la CGT oficial conducida por Rodolfo Daer, del gremio de la Alimentación, mientras que Moyano se puso al frente de la CGT paralela.
Esa división concluyó en 2004, cuando bajo el gobierno de Néstor Kirchner, la central obrera se unificó en la conducción de un triunvirato integrado por el propio Moyano, José Luis Lingeri y Susana Rueda, de Sanidad.
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