La crisis de FIFA dio un giro inesperado. Carlos Cordeiro, el asesor principal de Gianni Infantino en estrategia y gobernanza global, renunció a su cargo y publicó una carta que sacudió al mundo del fútbol. El mismo hombre que acompañó al presidente de FIFA en la reunión con Donald Trump en la Casa Blanca en noviembre de 2025 decidió dar un paso al costado y hablar sin filtros: "No puedo quedarme de brazos cruzados mientras la FIFA considera vender una participación en la Copa Mundial. Quiero dejarlo claro: me opongo a ella de forma inequívoca. Es un mal acuerdo para las federaciones, un mal acuerdo para el fútbol y un mal acuerdo para el futuro a largo plazo de este deporte."
Cordeiro no es un funcionario menor. Fue presidente de la Federación de Fútbol de Estados Unidos entre 2018 y 2020, tuvo un papel central en la candidatura de su país junto a Canadá y México para organizar el Mundial 2026 y fue designado por Infantino en 2021 como Asesor Principal de la FIFA para Estrategia y Gobernanza Global. El propio Infantino lo había definido como "la persona idónea para asesorarnos en la modernización de nuestro marco regulatorio." Cinco años después, ese mismo hombre le da la espalda públicamente en el momento de mayor crisis política de su presidencia.
Los argumentos de Cordeiro son concretos y demoledores. Señaló que FIFA ya tiene miles de millones en reservas y cero deuda: "El propio presidente de la FIFA destacó los 15.000 millones de dólares de ingresos generados entre 2022 y 2026. En este contexto, vender una participación permanente en el activo más valioso del fútbol para recaudar 4.200 millones de dólares no tiene mucho sentido. Es hipotecar el futuro del fútbol sin ninguna justificación convincente."
Cordeiro también apuntó a la falta de transparencia en el proceso: "¿Por qué este acuerdo? ¿Por qué ahora? ¿Qué mecanismos de supervisión existen? ¿Quién se beneficia? ¿Hubo un proceso competitivo? ¿Qué obtendrán en última instancia los inversores y a qué coste para el fútbol?" Y remarcó que esas preguntas "siguen sin respuesta" mientras se le pide a las federaciones que tomen "una decisión de enormes consecuencias en apenas 50 días."
Su mensaje final fue también un llamado a otros: "Espero que ellos también alcen la voz, porque las decisiones de esta magnitud deben tomarse en interés del fútbol, no de quienes se benefician de él."
La renuncia de Cordeiro llega en el momento más tenso del conflicto. UEFA amenazó con retirarse de todas las competencias de selecciones organizadas por FIFA si el plan avanza, CONCACAF y la AFC se sumaron al rechazo, y FIFA respondió con un comunicado confirmando que seguirá adelante con el proceso de votación del FIFA Forward Enterprise.
Como zanahoria, Infantino prometió aumentar el bono que recibe cada federación de 8 a 20 millones de dólares. Para Cordeiro, eso no alcanza. Y su renuncia, con carta pública incluida, lo deja en claro.