Según el último informe de Argentinos por la Educación, titulado “Terminalidad de la secundaria en América Latina”, el 74,6% de los jóvenes argentinos de entre 19 y 24 años terminó la escuela secundaria, en nuestro país. La proporción aumentó 12,7 puntos porcentuales en la última década: en 2014 era 61,9%. Sin embargo, las posibilidades de completar el secundario siguen siendo muy desiguales según el nivel de ingresos de cada hogar. El documento analiza la evolución de las tasas de finalización de la escuela secundaria entre 2014 y 2024 en nueve países: Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, México, Paraguay, Perú y Uruguay, a partir de las encuestas de hogares de cada país.
Todos los países incluidos en el informe mejoraron sus niveles de terminalidad secundaria entre 2014 y 2024. En la comparación regional, Argentina (74,6%) se ubica quinta, detrás de Perú (92%), Chile (91,5%), Ecuador (79,7%) y Colombia (78,3%), mientras que supera a Brasil (74,2%), Paraguay (71,8%), México (65,4%) y Uruguay (52,2%).
En la última década, Argentina incrementó la terminalidad en 12,7 puntos porcentuales. Los mayores avances se registraron en Ecuador (+16,6 puntos), Uruguay (+15,1), México (+14,2) y Brasil (+13,9).
Pese a los avances, aún persisten importantes desigualdades en las posibilidades de terminar la escuela. El 59,6% de los jóvenes argentinos de 19 a 24 años pertenecientes al quintil de menores ingresos completó la secundaria, mientras que entre los jóvenes del quintil más alto la proporción llega al 92%: la distancia entre ambos grupos es de 32,4 puntos porcentuales, según datos de 2024.
La desigualdad se redujo durante la última década
En 2014, el 41,6% de los jóvenes del quintil de menores ingresos había terminado la secundaria, frente al 86,4% del quintil más alto: una diferencia de 44,8 puntos. Es decir que, entre 2014 y 2024, la terminalidad creció en todos los sectores sociales y el avance fue mayor entre los jóvenes de menores ingresos.
Aun así, Argentina continúa lejos de los países con menores brechas socioeconómicas. En Chile, el 87,2% de los jóvenes del quintil más bajo terminó la secundaria, frente al 97,9% del quintil más alto: una diferencia de 10,7 puntos. En Perú, las cifras son 82,5% y 97,6%, respectivamente, con una brecha de 15,1 puntos.
En el otro extremo, Uruguay presenta la mayor desigualdad entre los países analizados: completó la secundaria el 23,3% de los jóvenes del quintil de menores ingresos y el 86% de los del quintil más alto, una distancia de 62,7 puntos. También en México (38 puntos), Paraguay (37,4), Brasil (34,7) y Ecuador (33,8) hay brechas superiores a la argentina.
“El informe muestra que la terminalidad secundaria en América Latina está fuertemente condicionada por la capacidad de los sistemas educativos para sostener las trayectorias de los estudiantes en el tramo superior, más que por el acceso a este nivel educativo. Argentina mejoró, pero esa mejora convive con una desigualdad de origen familiar que sigue teniendo un peso decisivo. Provenir de un hogar en situación de pobreza estructural condiciona las posibilidades de terminar la escuela. Reducir esa brecha, y no solo aumentar el promedio general, debe ser el criterio con el que evaluemos las políticas educativas de la próxima década”, afirma Sandra Ziegler, investigadora senior FLACSO y coautora del informe.
En los nueve países analizados, las mujeres presentan mayores niveles de terminalidad que los varones. En Argentina, el 78,8% de las mujeres de entre 19 y 24 años completó la secundaria, frente al 70,7% de los varones. La diferencia, de 8,1 puntos porcentuales, es mayor al promedio regional (5,7 pp) y se ubica entre las más amplias: solo Uruguay (10,1 pp) y Brasil (9,5 pp) presentan brechas mayores. En Perú, la distancia entre mujeres y varones es inferior a 1 punto porcentual, mientras que en Chile es de 3,7 puntos.
En Argentina, la proporción de personas con secundario completo alcanza su punto máximo entre los nacidos en 1999, con 25 años al momento de la encuesta, cuando llega al 81%. El pico se produce más tarde que en varios de los países de la región: Perú y Ecuador alcanzan su máximo a los 21 años y Chile, a los 22. Según el informe, este dato refleja que la terminalidad no siempre ocurre en los tiempos previstos por el sistema educativo, ya que las trayectorias pueden incluir repitencias o interrupciones.