La bandera con la leyenda "Las Malvinas son argentinas", que los jugadores de la Selección argentina desplegaron tras la victoria ante Inglaterra en las semifinales del Mundial 2026, ya tiene destino: quedó bajo resguardo del plantel y podría acompañar al equipo hasta la final antes de regresar a manos de quienes la confeccionaron.
La historia se conoció luego de que Patricio Auber, uno de los mozos de la delegación argentina, publicara una imagen junto al emblemático trapo con un mensaje tranquilizador: "A quien corresponda... ¡Está en buenas manos!". La publicación llevó alivio a Santiago, el joven que creó la insignia junto a un grupo de amigos.

Según contó a un medio nacional, la bandera fue confeccionada el mismo día del partido en la habitación del hotel donde se alojaban. Compraron pintura y un pincel por menos de diez dólares, cortaron una sábana a la mitad y escribieron el mensaje que terminó dando la vuelta al mundo.
El ingreso al estadio y el impacto mundial
El siguiente desafío fue ingresarla al estadio. Santiago relató que dobló la tela y la escondió entre su ropa para superar los controles de seguridad. Ya en la cancha, esperó el momento indicado para lanzarla hacia los futbolistas.
Su plan salió mejor de lo imaginado. Gonzalo Montiel tomó la bandera y se la pasó a Giovani Lo Celso, quien fue el primero en desplegarla sobre el césped. En segundos, la imagen recorrió el planeta y se convirtió en uno de los símbolos de la clasificación argentina a la final.
Tras los festejos, el grupo temió perder el histórico recuerdo. Sin embargo, la publicación de Auber confirmó que el trapo quedó resguardado por el personal de la Selección. Incluso, podría permanecer con la delegación hasta el partido decisivo e integrar la colección de objetos que el cuerpo técnico conserva durante el Mundial, junto con camisetas, pelotas, banderines y otros recuerdos del torneo.