Espectáculos - ritmo y humor

Jueves 16 de Julio de 2026 - 18:34 hs

Rubén Rada, el padre del candombe beat, celebra su cumpleaños

El músico uruguayo celebra 82 años de vida como una de las figuras más influyentes de la música latinoamericana. Padre del candombe beat, percusionista, compositor y showman inagotable. Su obra trascendió fronteras al fusionar la tradición afrouruguaya con el rock, el jazz, el funk y la bossa nova, y convertir cada presentación en un ritual colectivo de baile y memoria.

Actualizado: Jueves 16 de Julio de 2026 - 18:35 hs

Hay artistas que hacen música y hay artistas que son, ellos mismos, un género. Rubén Rada pertenece a esta segunda categoría. El artista cumple este 16 de julio 82 años.

Nacido en el barrio Sur de Montevideo, este cantante, compositor y percusionista uruguayo radicado hace décadas en la Argentina es, sin exagerar, el padre de un sonido: el candombe beat, la fusión que llevó los tambores afrouruguayos a dialogar con el rock, el jazz y el funk, y que todavía hoy suena en escenarios de ambas orillas del Río de la Plata.

Un niño criado entre tambores y penurias

Hijo de una familia humilde de Montevideo, Rada se crió con el fútbol y la música como refugio frente a las dificultades económicas. De chico imitaba por unas monedas a cantantes como Louis Armstrong o Brenda Lee, cualquier tema que sonara en la radio. Una prueba temprana de un oído prodigioso que nunca pasó por una academia. Asegura que jamás estudió un instrumento y que toda la música la lleva en la cabeza, al punto de tener que cantarles sus arreglos a otros músicos, generalmente a Hugo Fattoruso o a Ricardo Nolé, para que los transcribieran en partitura.

Antes de convertirse en el «Negro Rada» que todos conocen, fue «Zapatitos», apodo que le pusieron en su barrio por el tamaño de su calzado, y más tarde «Ritchie Silver», su alter ego como crooner en los Hot Blowers, la banda con la que a fines de los años 50 recorría salones tocando dixieland y los primeros éxitos del rock and roll.

El nacimiento de un género propio

En los años 60, junto a Eduardo Mateo, a quien Rada definió alguna vez como el John Lennon uruguayo, dio forma al candombe beat, ese cruce entre el rock que llegaba desde Inglaterra y los ritmos ancestrales del tambor afrouruguayo. Esa mixtura tuvo sus primeros grandes exponentes en los grupos El Kinto y Tótem, de donde surgieron piezas que con el tiempo se volverían clásicos, como «Las manzanas» o «Heloisa», esta última nacida, según contó el propio músico, de una confusión con el nombre de un personaje de cine.

Un trabajo académico sobre las estrategias compositivas de la música popular uruguaya, que analiza el repertorio de Rada junto al de Jaime Roos, Eduardo Mateo y Alfredo Zitarrosa, explica que el candombe se construye sobre la interacción de tres tambores (chico, repique y piano) y que los compositores populares uruguayos supieron trasladar esa lógica rítmica a la guitarra, el teclado, el bajo y la batería, logrando que cada instrumento asumiera una función equivalente a la de un tambor dentro de la cuerda.

Ese mismo estudio destaca que canciones de Rada como «Tengo un candombe para Gardel», «Biafra» o «Te parece» muestran cómo el músico supo combinar la fiesta con el compromiso social, abordando desde el humor temas tan espinosos como el racismo o la dictadura.

De Montevideo al mundo, y de vuelta

Su carrera lo llevó por rutas inesperadas. A fines de los 60 quedó afuera de una gira con Los Shakers por decisiones empresariales con tinte racista, un episodio que él mismo recordó con crudeza en distintas entrevistas.

Poco después encontró revancha en Estados Unidos, donde se reencontró con los hermanos Fattoruso para grabar el disco de Opa, una experiencia que describió como una de las más emotivas de su vida: escuchar sus propias composiciones, grabadas de manera precaria en un aparato de mesa de hotel, reproducidas con arreglos profesionales de teclado lo hizo llorar de emoción.

Fuente: hoydía

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