La organización Defensas de la Costa, junto a otros sectores, reclama integrar la comisión redactora del proyecto de ordenanza que busca regular el desarrollo sobre la ribera local.
El conflicto surge a partir de una iniciativa del Ejecutivo Municipal, plasmada en la resolución número 922, que el pasado 26 de mayo convocó a una comisión especial para redactar una normativa sobre los denominados "entornos urbanos ribereños".
Según explicó Ignacio Rintoul, integrante de la organización Defensas de la Costa, el área que se pretende regular se solapa con zonas de humedales, tierras indígenas y sectores ya poblados que cuentan con protección legal.
Rintoul manifestó la preocupación de las organizaciones ante la exclusión de diversos actores sociales en esta etapa inicial. "Esta comisión es una comisión especial redactora, muy reducida, y que, por supuesto, no toma en cuenta la diversidad, la amplísima diversidad de actores que deberíamos estar participando", señaló el referente.
En este sentido, aclaró que la participación no es una simple sugerencia, sino una obligación legal: "No es una solicitud, es una exigencia. Queremos hacer uso de lo que está amparado por la ley para participar de esa discusión".
Para sustentar este reclamo, Rintoul citó un marco normativo que incluye el Acuerdo de Escazú, la Ley de Humedales de la provincia de Santa Fe, la Ley de Acción Climática y la propia Constitución Provincial. Según explicó, estas regulaciones exigen la participación de todos los sectores interesados cuando se trata de intervenciones que pueden afectar bienes comunes de la ciudadanía.
El principal temor de las organizaciones es que se priorice el interés inmobiliario por sobre la protección del ecosistema. Rintoul comparó la importancia de estos sectores con los glaciares en otras regiones: "El equivalente a los glaciares son nuestros humedales. Atacar o avanzar sobre un humedal es realmente poner en riesgo la biodiversidad y el medio ambiente".
Finalmente, advirtió sobre el peligro de invisibilizar la naturaleza fáctica de estos terrenos bajo nuevas denominaciones técnicas. "El solo hecho de darle una denominación como 'entorno urbano ribereño', desconociendo o ignorando que esos entornos son en realidad humedales, nos pone en una situación de gran preocupación", concluyó, haciendo hincapié en que cualquier urbanización debe contemplar aristas sociales, ambientales y de respeto a los pueblos originarios