En medio de una semana con más ruido fuera de la cancha que dentro de ella, Unión encontró en el fútbol una vía para reordenar el trabajo. Este viernes por la mañana, en el predio, el plantel profesional disputó un amistoso frente a la Reserva en el que el foco estuvo lejos del resultado y completamente centrado en la preparación.
Fue un encuentro de ritmo interrumpido, con muchas pausas y correcciones constantes. Leonardo Madelón (aún no renovó su contrato) detuvo el juego en varias oportunidades para ajustar movimientos, reorganizar líneas y probar distintas combinaciones, en una búsqueda permanente de funcionamiento más allá de los nombres. Hubo módulos de 30 minutos para completar dos partidos.
La consigna fue clara: empezar a soltar piernas y transformar la carga física de los primeros días de pretemporada en rodaje con pelota. En ese contexto, el entrenador mezcló formaciones y utilizó el ensayo como una especie de laboratorio futbolístico, sin estructuras fijas ni un once definido. Hubo, además, situaciones particulares dentro del plantel. Bruno Pittón trabajó de manera diferenciada, mientras que Mauro Luna Diale continúa entrenándose con un permiso especial, a la espera de que se formalice su llegada.
El amistoso interno marcó el cierre de la semana de trabajos y abrió la puerta a una etapa con mayor protagonismo del fútbol formal. En el horizonte inmediato ya aparecen dos pruebas importantes: el 11 de julio ante Ben Hur en Santa Fe y el 15 frente a Rosario Central en Arroyo Seco, donde el nivel de exigencia comenzará a subir de manera progresiva. Mientras tanto, Madelón sigue tomando nota. Porque más allá de la planificación física, estos primeros ensayos funcionan como un mapa inicial para empezar a descifrar qué Unión se está construyendo en esta nueva etapa.