Antes del viaje para visitar a Deportivo Madryn, en Colón hay otro partido que se juega con tanta intensidad como el del fin de semana. No tiene árbitro, no se disputa en una cancha y el reloj es el principal rival. El mercado de pases entra en su recta final y el Sabalero todavía está lejos de completar el plantel que imaginó Ezequiel Medrán para afrontar la segunda parte.
Las agujas avanzan y el panorama no cambió demasiado. La única cara nueva sigue siendo la de Franco García, ya que los intentos por sumar a Rubén Botta, Jonathan Herrera y Bruno Nasta terminaron desmoronándose, obligando a la dirigencia a volver a empezar cada búsqueda.
En Santa Fe saben que ya no hay margen para grandes vueltas y la prioridad pasa por incorporar un centrodelantero que eleve la competencia en ataque y un volante ofensivo. Si el cupo lo permite y aparece la oportunidad adecuada, también irá por un lateral izquierdo. El problema es que el mercado no espera y cierra el jueves, a las 18, por lo que en cada hora se reducen las posibilidades de cerrar operaciones que, por cuestiones económicas o contractuales, vienen resultando mucho más complejas de lo previsto.
En ese contexto comenzó a tomar fuerza una versión que varios clubes habrían solicitado una prórroga de una semana para el cierre del libro de pases, entendiendo que muchas negociaciones siguen abiertas y necesitan más tiempo para concretarse. Mientras tanto, en Colón prefieren no confiarse. Por eso las gestiones continúan a toda velocidad. En el Sabalero saben que, con o sin extensión del mercado, los próximos días serán determinantes. Medrán espera refuerzos. La dirigencia acelera. El cronómetro ya empezó la cuenta regresiva.