En el fútbol hay posiciones que admiten matices y otras que viven bajo una sentencia permanente. Los centrodelanteros pertenecen al segundo grupo. Se los puede juzgar por su entrega, por su movilidad o por su aporte colectivo, pero al final de cada partido la lupa siempre termina en el mismo lugar: el arco rival. Ahí es donde Alan Bonansea quedó atrapado.
La derrota ante Chaco For Ever volvió a dejar al descubierto una situación que en Colón ya dejó de ser una racha para convertirse en una preocupación. El delantero acumuló su duodécimo partido consecutivo sin convertir y la cifra comienza a pesar tanto como los resultados del equipo. Lo curioso es que Bonansea no es un futbolista desconectado de los partidos. Al contrario. Es habitual verlo retroceder para colaborar, disputar cada pelota dividida y desgastarse contra los defensores rivales. Muchas veces termina siendo el primer defensor de Colón.
Pero el problema es que el sacrificio dejó de compensar la falta de eficacia. Durante buena parte de la temporada, su entrega funcionó como una especie de escudo frente a la sequía goleadora. Mientras los goles no llegaban, el despliegue justificaba su presencia. Sin embargo, con el paso de las fechas esa explicación empezó a perder fuerza.
Porque un equipo que aspira al ascenso necesita algo más de su centrodelantero. La realidad es que Bonansea, que llegó para aportar soluciones en el área, hoy forma parte del problema. Incluso su rendimiento general parece haber ingresado en una curva descendente, algo que también se percibió en Resistencia, donde casi no logró gravitar en ataque.
Aún así, su lugar no parece correr peligro inmediato. Esa es otra señal que expone la situación del plantel. Ezequiel Medrán sigue apostando por él no solo por convicción, sino también porque detrás no aparecen alternativas que ofrezcan mayores garantías. Los otros atacantes tampoco lograron responder y, en algunos casos, atraviesan momentos incluso más preocupantes. Por eso no sorprende que la dirigencia ya trabaje en la búsqueda de un nuevo centrodelantero para el segundo semestre. Más que una opción, parece una necesidad.