Mientras el Mundial concentra la atención de millones de personas alrededor del planeta, los estudiantes de intercambio en nuestra ciudad lo viven de una manera diferente. En la residencia universitaria, los partidos se transformaron en un ritual particular. Allí conviven jóvenes de distintos países que llegaron para cursar parte de sus carreras en la Universidad Nacional del Litoral (UNL) y que, durante estas semanas, encontraron en el fútbol la excusa perfecta para compartir costumbres, comidas y hasta nuevas identidades futboleras por algunas horas.
Cuatro de esos estudiantes visitaron los estudios de LT10 y relataron cómo es seguir el torneo desde Argentina, lejos de sus familias, pero acompañados por una comunidad internacional que convirtió cada encuentro en una celebración colectiva.
"Nos estamos juntando todos los días a ver los partidos. Como hay chicos de Colombia, de México, de Alemania, de todas partes, cada día tenemos que elegir: hoy vamos a ser alemanes y nos vamos contra Cabo Verde", contó entre risas Jesús Alberto Martínez Jiménez, estudiante de Diseño Industrial de la Universidad Nacional Autónoma de México que cursa en la FADU.
La española Eleonora Rodríguez Basilico Narducci, estudiante de Abogacía de la Universidad de Sevilla que realiza un intercambio en la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales, describió el clima mundialista entre los estudiantes extranjeros: "Lo estamos viviendo de una manera increíble: compartiendo, bebiendo, bailando", resumió.
Desde Alemania, Mehregan Kayed vive su primera Copa del Mundo fuera de su país. Tras haber realizado un intercambio previo en Santa Fe y obtenido una doble titulación, hoy cursa la Maestría en Administración y Finanzas en la Facultad de Ciencias Económicas que tambíen es de doble titulación. Para él, la diferencia principal radica en la intensidad argentina. "La gente es mucho más cálida que en Alemania. La vibra es muy diferente, hay mucha más emoción", señaló. Como ejemplo, recordó una salida para ver a la Selección Argentina: "Fuimos a un bar y fue otra experiencia".
La colombiana Luisa Fernanda Bravo Otero también destacó el clima de encuentro. "Nos reunimos entre intercambistas e incluso entre diferentes residencias", contó sobre el día que jugó Colombia. La celebración terminó siendo multicultural: "Realmente hicimos los tres goles y fue alegría total", recordó.
El descubrimiento de Santa Fe
Más allá del fútbol, cada uno llegó a Santa Fe por caminos distintos. Ninguno había elegido la ciudad como primera opción, pero todos coinciden en que la experiencia superó las expectativas.
Aunque inicialmente pensaba estudiar en otra ciudad, el destino lo llevó a Santa Fe. "Casualidades de la vida me trajeron acá y estoy muy feliz. Santa Fe es una ciudad muy linda", contó Jesús. Entre las cosas que más valora menciona la tranquilidad, la facilidad para moverse y la calidez de las personas. Lo único que extraña de México es el picante: "Todos los días se extraña", admitió.
La historia de Eleonora es similar. "Acabé en Santa Fe y me encanta. Estoy súper contenta y lo elegiría otra vez", aseguró. Encuentra similitudes con Sevilla en el ritmo de vida y destaca el trato cotidiano: "La gente me encanta. La calidez es diferente a la de Buenos Aires", sostuvo.
Para Luisa, la decisión de estudiar en Argentina surgió al elegir entre este país y México. "Me gustaba mucho más Argentina por la seguridad y la estructura", explicó. Aunque tampoco eligió específicamente Santa Fe, asegura que quedó sorprendida por la recepción. "Las personas aquí son increíbles, súper amables", afirmó. Entre sus descubrimientos favoritos, destaca la pastelería: "Me fascina, los postres son increíbles", confesó.
En el caso de Mehregan, la relación con la ciudad lleva años. Su experiencia le permitió comparar formas de trabajo y aprendizaje. "La flexibilidad de acá", respondió al ser consultado sobre las diferencias con Alemania. Según explicó, los argentinos suelen adaptarse mejor a situaciones inesperadas: "Siento que lo manejan mucho mejor que nosotros", afirmó.
A pocos días de regresar a sus países o continuar viaje por Argentina, los cuatro coinciden en algo: Santa Fe terminó convirtiéndose en mucho más que una ciudad de intercambio. Mientras el Mundial avanza, en la residencia las banderas cambian según el partido, pero el espíritu es el mismo: celebrar juntos una experiencia que, para muchos de ellos, será inolvidable.