El empate ante Almirante Brown dejó sensaciones encontradas en Colón. Por un lado, el equipo volvió a demostrar capacidad de reacción para sobreponerse a un resultado adverso y rescató un punto que le permitió extender su invicto. Por el otro, la victoria sigue sin aparecer y eso le impide dar el salto que necesita en la tabla.
Pero hay otro aspecto que comienza a repetirse y que explica parte de esa realidad: la dificultad para mantener el arco en cero. El Rojinegro acumula cinco partidos consecutivos recibiendo goles. Una tendencia que se transformó en una preocupación para un equipo que pretende pelear arriba y que sabe que, en una categoría tan pareja como la Primera Nacional, la solidez defensiva suele ser un factor determinante.
La última vez que Colón terminó un encuentro sin sufrir tantos fue en el empate 0 a 0 frente a Godoy Cruz en Santa Fe. Desde entonces, todos sus rivales encontraron la manera de vulnerarlo al menos una vez. Lo llamativo es que esa falencia no se tradujo en derrotas. De hecho, el equipo de Ezequiel Medrán lleva seis partidos sin perder y continúa sumando. Sin embargo, cuando siempre hay que correr desde atrás o marcar más de un gol para ganar, el margen de error se reduce considerablemente.
Por eso, además de recuperar eficacia ofensiva, una de las tareas pendientes pasa por volver a construir la seguridad defensiva que mostró en otros tramos del campeonato. Porque el invicto sostiene, pero las victorias son las que permiten crecer. Para que esas victorias vuelvan a aparecer con mayor frecuencia, Colón necesita empezar por algo básico: cerrar otra vez su arco.