En momentos donde el costo de los servicios públicos impacta de manera directa en el bolsillo, comprender los componentes de la tarifa eléctrica se volvió una herramienta indispensable.
Lautaro Paz, asesor de la Dirección de Sostenibilidad en la Gestión de la Energía de la Universidad Nacional del Litoral (UNL), dialogó con LT10 y detalló cómo se estructuran los cargos de la Empresa Provincial de la Energía (EPE), los diferentes tipos de usuarios y el peso real de los impuestos en cada boleta.
El trabajo de gestión energética de la UNL se divide en dos grandes universos de suministros provistos por la EPE y sus cooperativas asociadas. Esta estructura ayuda a comprender cómo se segmenta el consumo general en la provincia:
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Pequeñas demandas: Son tarifas similares a las de cualquier hogar común. La casa de estudios cuenta con alrededor de treinta suministros de este tipo distribuidos en el territorio.
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Grandes demandas: Representan el 85% del consumo total de la universidad y casi el 90% del presupuesto destinado al servicio. Este grupo abarca diecisiete suministros correspondientes a los edificios de mayor envergadura e históricos, como el Rectorado, la Escuela Industrial Superior y las facultades de Ciencias Jurídicas, Ingeniería Química, y Bioquímica y Ciencias Hídricas.
Los escalones de consumo: por qué la luz cuesta más a medida que gastamos
Al analizar una boleta residencial de la EPE, el usuario debe focalizarse en la columna derecha, donde se detalla la facturación. El consumo no tiene un precio fijo, sino que se organiza de forma escalonada.
"A medida que consumimos, la energía se va contabilizando en el medidor y cada escalón tiene un precio distinto. En general, a medida que se van completando esos bloques, la energía aumenta de precio", explicó Paz. De este modo, los primeros ciento cincuenta o trescientos kilovatios hora tienen un valor inicial por unidad; el segundo bloque tiene un costo más elevado, y el último escalón —una vez cubiertos los anteriores— aplica la tarifa mayor. La suma de todos estos bloques da como resultado el "importe básico" de la energía eléctrica.
Casi un treinta por ciento de la boleta son impuestos
Un punto crítico para los santafesinos es saber cuánto de lo que se abona corresponde al consumo real y cuánto a cargas estatales. El especialista de la UNL precisó que un usuario residencial en la provincia de Santa Fe paga, aproximadamente, entre un 27,5% y un 28% de impuestos sobre el total de la boleta.
El desglose impositivo principal se compone de la siguiente manera:
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IVA (Impuesto al Valor Agregado): Representa el 21% para los usuarios residenciales comunes (las categorías comerciales o industriales específicas cuentan con un cuadro tarifario discriminado).
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Cargos locales y leyes provinciales: El resto del componente impositivo (entre el 6 y 7% de diferencia) lo integran las tasas asociadas al alumbrado público —que varían según cada municipio o comuna—, los fondos para energías renovables y la ley de electrificación rural.
Segmentación tarifaria y subsidios focalizados
Respecto a la posibilidad de morigerar el impacto del cuadro tarifario mediante subsidios, Paz recordó que la política se centraliza a nivel nacional a través de las categorías conocidas como N1 (ingresos altos, sin subsidio), N2 (ingresos bajos) y N3 (ingresos medios).
Si bien las etapas masivas de inscripción ya concluyeron, aquellas personas que no se hayan anotado y cumplan con los requisitos patrimoniales y de ingresos establecidos por el poder adquisitivo actual, aún pueden realizar el trámite a través de la web oficial de subsidios energéticos de la Nación. Por fuera de esto, las categorías de la EPE se asignan de forma automática según la zona, el tipo de radicación y el destino del inmueble (residencial, comercial, industrial o educativo, como el caso de la UNL).
