La presentación del proyecto de ley sobre muerte voluntaria médicamente asistida abrió un nuevo debate en la agenda pública argentina. La iniciativa propone establecer un marco legal para que personas con enfermedades graves, crónicas e incurables puedan decidir anticipar el final de su vida bajo determinadas condiciones médicas y legales.
La propuesta se suma a dos normas ya vigentes en el país —la de muerte digna y la de cuidados paliativos—, pero incorpora una instancia diferente: la posibilidad de que el paciente, estando consciente y en pleno uso de sus facultades, tome esa decisión antes de que el deterioro avance.
En diálogo con LT10, Paulón explicó que la iniciativa complementa las leyes que están vigentes. “Cuidados paliativos tiene que ver con tratar de reducir el dolor y el padecimiento en los últimos momentos de la vida, y muerte digna habitualmente se aplica cuando el paciente ya no tiene capacidad de decidir”, detalló.
En ese sentido, remarcó que el proyecto apunta a una situación distinta: “Planteamos la muerte voluntaria médicamente asistida, que es un proceso complementario a los otros, pero un poquito anterior inclusive. Estamos hablando de pacientes que están conscientes, tienen un diagnóstico de una enfermedad crónica e incurable, y que cuenta con un horizonte temporal limitado”.
Según planteó el legislador santafesino, la discusión no pasa por regular la muerte sino por garantizar autonomía frente al tramo final de una patología irreversible. “No regula el derecho a la muerte, sino que intenta legislar el derecho a elegir libremente de qué modo morir y de qué modo van a ser esos últimos momentos de vida”, indicó.
Filtros y objeción de conciencia
Paulón explicó que el proyecto contempla distintos filtros y controles para asegurar que la decisión sea voluntaria y tomada con plena conciencia. Entre esos pasos, enumeró un segundo diagnóstico médico independiente, la intervención de equipos especializados en psicología y bioética, un comité externo que controle el cumplimiento de los requisitos y un período de reflexión.
“Luego se da un plazo de 15 días para que, si la persona se arrepiente, pueda hacerlo sin demasiado trámite ni ningún tipo de conflicto”, explicó.
El proyecto prevé que puedan acceder mayores de 16 años bajo criterios específicos fijados por el Código Civil y Comercial y dentro de un proceso médico integral. Además, incorpora la objeción de conciencia profesional —no institucional— y plantea que el procedimiento esté incluido en el Plan Médico Obligatorio (PMO) para evitar que el acceso quede condicionado por la situación económica del paciente. “Las instituciones deben garantizar este procedimiento”, afirmó.
Experiencia personal y repercusiones
Durante la entrevista, el diputado también habló desde su experiencia personal y contó cómo atravesó junto a su familia la enfermedad de su padre: “Vivimos cómo una enfermedad le generó un deterioro permanente en su calidad de vida durante un período muy largo”.
“Pensando en lo que nos costó a nosotros tomar esa decisión en su momento, una situación que era claramente irreversible, pienso qué difícil que es también para la propia persona que lo va a pedir por su propia determinación”, agregó.
Por este motivo, Paulón insistió en que se trata de una discusión sensible que requiere respeto entre quienes están a favor y quienes plantean objeciones: “Hay que ser muy respetuoso, hay que dar un debate con profundidad y con serenidad”.
En las últimas horas, el legislador aseguró haber recibido una importante cantidad de mensajes de personas que atravesaron situaciones similares o que padecen enfermedades complejas.
Entre esos testimonios, mencionó uno que lo impactó especialmente: “Esta mañana me escribía una paciente oncológica de la Patagonia que me decía: ‘Ojalá se apruebe. Yo estoy en tratamiento. Si mi tratamiento no funciona, estoy convencida de que optaría por esta ley’”.
Mientras el debate empieza a instalarse en la agenda pública y política, el diputado aseguró que encontró apoyos en distintos espacios legislativos y valoró el tono con el que comenzó la discusión. “Se está discutiendo con mucho respeto y eso necesitamos, porque es un tema muy sensible y requiere un debate sin gritos, sin altisonancia y sin grieta”, concluyó.