El acceso al nivel inicial en la Argentina mejoró en los últimos años y se mantiene entre los porcentajes más altos de la región. Aun así, los datos muestran que esa mejora todavía no alcanza de la misma manera a todos los sectores y que la escolarización temprana continúa siendo una deuda pendiente, especialmente en los hogares más vulnerables.
Ese es uno de los principales puntos que dejó el último informe elaborado por el observatorio Argentinos por la Educación, que analizó la cobertura del nivel inicial en el país y comparó el escenario nacional con otros países de América Latina.
Según las cifras más recientes, correspondientes a 2024, el 83% de los chicos argentinos de entre 3 y 5 años asiste al nivel inicial. El porcentaje se ubica en niveles similares a los de Chile y Perú, aunque todavía por debajo de Uruguay, que lidera la región.
Avances y deudas pendientes
En una entrevista con LT10, el economista y analista de datos de la organización, Tomás Besada, explicó que el panorama general muestra avances importantes, aunque con desafíos que siguen abiertos.
“Tenemos un buen primer dato, que es que en los últimos diez años la cobertura en la Argentina estuvo aumentando de manera significativa”, señaló el especialista. En la misma línea, agregó: “En el último dato que tenemos, la Argentina tiene una cobertura de alrededor del 85%, lo cual es un número bastante alto y sigue en línea con países de la región”.
Sin embargo, Besada marcó que el escenario cambia cuando se pone el foco en la edad de 3 años, lo que representa el escollo más complejo del sistema. “Ahí nos encontramos quizás con un desafío. Hoy aumentó la cobertura y pasamos de un 44 a un 55%, pero sigue por debajo de los países de la región”, indicó.
El informe también dejó al descubierto una brecha marcada entre los distintos sectores sociales. “En los sectores más vulnerables solamente cuatro de cada diez chicos de 3 años asiste a la escuela, mientras que en los sectores más ricos es de siete de cada diez”, explicó Besada durante la entrevista radial. Para el analista, este dato refleja una desigualdad estructural que todavía no se logra revertir.
El impacto de la caída de la natalidad
Otro punto que aparece con fuerza en el análisis es la baja de la natalidad y el impacto que tendrá en el sistema educativo en los próximos años.
“Encontramos que para 2030 se proyecta una caída del 27% de la matrícula”, detalló Besada. En ese sentido, planteó que la tendencia puede liberar vacantes y ampliar la cobertura, aunque al mismo tiempo obliga a repensar la logística escolar. “Es un fenómeno que hay que empezar a tenerlo en cuenta y repensar cómo el sistema educativo puede dar respuesta a eso”, afirmó.
Durante el diálogo con LT10 también se abordó el rol que cumplen los jardines maternales y de infantes como espacios de contención social, una realidad que en la ciudad de Santa Fe se palpa de manera cotidiana.
“Los jardines funcionan como un lugar para aprender y jugar, pero también como un lugar donde los chicos pueden alimentarse y de alguna manera descomprime a los padres”, sostuvo el economista.
Besada remarcó finalmente que la evidencia educativa sigue demostrando que el acceso temprano tiene un impacto directo en el aprendizaje y en el desarrollo futuro. “Hay mucha evidencia y bastante consenso de que es importante la escolarización y la estimulación temprana porque son los cimientos de un país”, concluyó.