La Copa Libertadores le dejó a Boca una definición cargada de tensión y dramatismo. El empate 1-1 ante Cruzeiro en la Bombonera mantuvo con vida al equipo de Claudio Ubeda, aunque ahora el pasaje a los octavos de final se resolverá recién en la última fecha del Grupo D.
El Xeneize suma siete puntos y afrontará una verdadera final frente a Universidad Católica de Chile, nuevamente en condición de local. Allí no solo se jugará la clasificación, sino también evitar un golpe continental que sería muy duro para el semestre.
Antes de ese partido decisivo, Boca mirará con atención lo que ocurra este jueves en Chile, cuando Universidad Católica reciba a Barcelona de Ecuador. Ese resultado puede modificar por completo el panorama de la zona y las obligaciones del conjunto argentino.
El escenario ideal para Boca
La cuenta más sencilla es clara: si Boca le gana a Universidad Católica en la última jornada, llegará a 10 puntos y se clasificará directamente a los octavos de final, sin depender de ningún otro resultado.
Por eso, en la Ribera saben que el único camino realmente tranquilo es quedarse con los tres puntos en una Bombonera que promete ser una caldera.
Además, un triunfo permitiría evitar cualquier tipo de especulación matemática y sostener la candidatura internacional de un club que siempre está obligado a pelear la Libertadores hasta las instancias decisivas.
El riesgo de llegar a la calculadora
La situación cambia completamente si Boca empata frente a Universidad Católica. Allí entrarían en juego distintos escenarios que dependerán de lo que suceda entre chilenos y ecuatorianos en la próxima fecha.
Uno de los panoramas más complejos sería el siguiente:
- Barcelona le gana a Universidad Católica.
- Luego Barcelona derrota a Cruzeiro en la última fecha.
- Boca empata con Universidad Católica.
En ese contexto, Barcelona avanzaría como líder y se produciría un triple empate entre Boca, Cruzeiro y Universidad Católica, todos con ocho unidades.
Cómo clasificaría Boca en un triple empate
Ante esa igualdad, el reglamento establece que debe confeccionarse una tabla entre los partidos jugados únicamente entre los equipos involucrados.
Allí Boca tendría una ventaja importante: el saldo de goles general del grupo, donde actualmente posee un +2, mejor registro que sus rivales directos.
Con ese criterio, el equipo argentino avanzaría como segundo clasificado a los octavos de final.
En ese escenario:
- Boca clasificaría a octavos.
- Universidad Católica iría a la Copa Sudamericana.
- Cruzeiro quedaría eliminado.
Una Bombonera que jugará su partido
El cierre de la fase de grupos tendrá todos los condimentos. Boca llegará obligado, con la presión lógica de su historia y con la necesidad de evitar una eliminación prematura que sería considerada un fracaso deportivo.
La Bombonera volverá a convertirse en el escenario de una noche decisiva de Copa Libertadores, donde el margen de error será mínimo y donde la victoria aparece como el único camino seguro para seguir soñando.