La clasificación a octavos ya quedó sellada, pero en Unión la atención ahora pasa por otro frente: el estado físico de sus delanteros. El empate ante Talleres de Córdoba dejó secuelas y encendió luces amarillas sobre Cristian Tarragona y Marcelo Estigarribia, dos piezas centrales en el ataque rojiblanco.
Tarragona, con lo justo
El autor del gol agónico en el 15 de Abril terminó el partido con molestias y rápidamente se instaló la preocupación. Sin embargo, las primeras evaluaciones trajeron algo de calma: no se trataría de una lesión de gravedad, sino de una pequeña afección muscular que incluso venía arrastrando desde el partido ante Vélez Sarsfield.
De todas maneras, su presencia en el choque del sábado ante Independiente Rivadavia de Mendoza no está asegurada. La idea es evaluarlo día a día y recién definir sobre el final de la semana.
Estigarribia, en una situación similar
El panorama no es mucho más claro para Estigarribia. El delantero tampoco se encuentra en plenitud física y su rendimiento viene condicionado por molestias que arrastra desde hace algunos encuentros. En un partido de eliminación directa, el riesgo de forzar situaciones aparece como un factor a tener en cuenta.
Un problema que obliga a pensar variantes
Para Leonardo Madelón, la situación abre interrogantes en el armado ofensivo. La posible ausencia o la presencia disminuida de ambos delanteros lo obliga a repensar el esquema o, al menos, preparar alternativas.
En ese contexto, Agustín Colazo se perfila como una opción concreta tras haber mostrado eficacia desde el banco, mientras que Nicolás Palavecino podría volver a ser una pieza para modificar la estructura en ataque.
Semana clave antes de viajar
El plantel transita días determinantes en la previa al viaje a Mendoza. Con el partido programado para el sábado a las 21.30 en el Bautista Gargantini, cada entrenamiento será una prueba para medir la respuesta física de los delanteros.
Unión ya dio el primer paso al meterse en octavos. Ahora, necesita llegar de la mejor manera a un duelo donde no hay margen de error. Y en esa ecuación, Tarragona y Estigarribia son nombres que pesan