A veces, los números no solo explican el presente: también encienden alertas y en Colón hay uno que empezó a hacer ruido en la previa de la visita a Morón de este viernes, desde las 15.30, con arbitraje de Álvaro Carranza y transmisión de LT10 AM 1020 y FM "X" 103.5, por la fecha 10 de la zona A de la Primera Nacional.
El equipo de Ezequiel Medrán lidera la Primera Nacional Argentina y atraviesa un arranque que entusiasma. Pero, al mismo tiempo, guarda una similitud inquietante con lo que ocurrió hace dos años. En 2024, bajo la conducción de Iván Delfino, el Sabalero había construido un inicio sólido: 15 puntos en ocho fechas, producto de cinco victorias y tres empates. Invicto, firme y también en lo más alto. Sin embargo, ese envión se cortó de golpe en el noveno partido, con la caída 2-0 ante Gimnasia y Esgrima de Mendoza.
Hoy, la foto es parecida. Con Medrán, Colón suma 14 unidades en ocho jornadas (cinco triunfos, dos empates y una derrota) y vuelve a mirar a todos desde arriba. La diferencia es mínima. La sensación, también. Por eso, el cruce en el Nuevo Francisco Urbano aparece cargado de significado. No es un partido más: es una oportunidad para quebrar esa especie de espejo con el pasado y demostrar que esta vez la historia puede ser distinta, justo cuando se dará el noveno encuentro.
Más allá de la estadística, el mensaje interno es claro. En 2024, el buen arranque no alcanzó para sostener la regularidad ni para cumplir el objetivo. Ahora, el desafío es otro: darle continuidad a la idea, sostener el rendimiento y evitar ese frenazo que marcó el camino anterior.