Más de 600 servicios dejaron de prestarse de manera inmediata tras una reconfiguración interna del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI). La medida apunta a concentrar la actividad del organismo en funciones consideradas clave para el desarrollo productivo.
La decisión, oficializada en el Boletín Oficial, responde a un diagnóstico técnico que detectó una baja demanda en diversas prestaciones y una superposición con servicios ofrecidos por el sector privado. Según el organismo, sostener esa estructura implicaba un uso ineficiente de recursos públicos e incluso podía generar distorsiones en la competencia.
El recorte no tendrá impacto presupuestario y se enmarca en una estrategia de simplificación administrativa y optimización del Estado. En esa línea, el INTI mantendrá sus tareas de desarrollo tecnológico, asistencia y transferencia, pero con foco en áreas donde su intervención sea indispensable.
Desde la institución aclararon que la medida no implica un achicamiento, sino una redistribución de funciones hacia sectores estratégicos del entramado productivo.
Además, se garantizó una transición sin interrupciones para los usuarios actuales: los convenios y contratos vigentes continuarán hasta su finalización. En paralelo, se avanzará en un plan para ordenar la documentación técnica, comunicar los cambios y preservar las capacidades críticas de la entidad.
La redefinición de la cartera de servicios quedará ahora en manos de las áreas de planificación del instituto, con el objetivo de alinear su oferta a las necesidades actuales de la industria y mejorar la competitividad.