El presente deportivo de Colón invita a ilusionarse. En lo más alto de la Zona A de la Primera Nacional, el Sabalero se afirma como protagonista y alimenta el objetivo de volver a Primera. Pero lejos del verde césped, hay otro partido que no da respiro.
Puertas adentro, la dirigencia camina por una cuerda fina: sostener el envión futbolístico sin descuidar una economía que todavía no termina de acomodarse. El inicio de temporada obligó a realizar un importante esfuerzo financiero para cumplir con compromisos urgentes y aún quedan obligaciones que no se pueden afrontar con normalidad.
En ese escenario, aparece un factor que condiciona: la deuda que mantiene Platense por el pase de Leonel Picco, entre otros ingresos que no llegaron en tiempo y forma. Pero más allá de eso, lo que genera mayor inquietud es el día a día.
Por lo que pudo saber Diez en Deportes, los gastos fijos —impuestos, servicios y funcionamiento general del club— representan una carga pesada. “Son enormes”, reconocieron a LT10, dejando en claro que el problema no pasa solo por el fútbol, sino por toda la estructura que sostiene a la institución.
Por eso, el objetivo es claro: ordenar, achicar y optimizar. En un contexto donde la pelota entra y el equipo responde, en Colón saben que el verdadero desafío es que todo lo demás también cierre. Porque para sostener el sueño del ascenso, el equilibrio económico no puede quedar relegado.