En medio de un contexto económico complejo, Unión recibió una bocanada de aire que permitió descomprimir una situación sensible puertas adentro. En los últimos días, la dirigencia logró saldar el salario atrasado de enero con el plantel profesional y el cuerpo técnico, tal como había informado Diez en Deportes.
Según pudo confirmar LT10, el pago se concretó gracias al ingreso de dinero correspondiente a la venta de Joaquín Mosqueira –actualmente en Tigre– a Talleres, una operación realizada tiempo atrás que ahora trajo algo de alivio a las arcas rojiblancas.
La cancelación de la deuda sirvió para calmar las aguas en el fútbol profesional, en un momento donde comenzaban a crecer las tensiones por los atrasos. Sin embargo, el panorama general aún dista de ser ideal. Las dificultades económicas persisten y no solo afectan al primer equipo. Otras disciplinas profesionales del club también atraviesan demoras, lo que refleja un escenario financiero ajustado y sin demasiado margen de maniobra.
En este contexto, la comisión directiva continúa haciendo esfuerzos para cumplir con las obligaciones, pero sabe que necesitará generar ingresos en el corto plazo. De cara al próximo mercado de pases, la venta de jugadores aparece como una alternativa casi inevitable para intentar ordenar las cuentas y alcanzar cierta estabilidad.