Marco Trungelliti atraviesa el mejor momento de su carrera en el ATP 250 de Marrakech. En los cuartos de final, superó al francés Corentin Moutet por 4-6, 6-3 y 6-4, en un partido exigente que se extendió por más de dos horas y media.
El triunfo no solo lo depositó entre los cuatro mejores del torneo, sino que además le permitió alcanzar un objetivo largamente esperado: ingresar al Top 100 del ranking ATP.
Un récord que habla de perseverancia
La clasificación entre los mejores cien del mundo tiene un valor extra. Trungelliti lo logró a los 36 años, convirtiéndose en el jugador más veterano en alcanzar ese escalón por primera vez, superando el registro histórico de Daniel Muñoz de la Nava.
En un circuito cada vez más exigente y dominado por jugadores jóvenes, el argentino demuestra que la experiencia también puede marcar diferencias.
Más premios en el horizonte
El rendimiento en Marruecos le abrió nuevas puertas. Con su avance, aseguró su presencia en Roland Garros, el torneo más importante sobre polvo de ladrillo.
Además, el sueño no se detiene ahí: si logra levantar el trofeo, podría escalar hasta el Top 60, consolidando una campaña que ya es histórica.
Un desafío exigente en semifinales
En la próxima instancia, Trungelliti se medirá con Luciano Darderi, uno de los rivales más duros del cuadro. Será una prueba de alto nivel para seguir alimentando su ilusión.
Del otro lado del torneo, Camilo Ugo Carabelli también busca avanzar, en una semana destacada para el tenis nacional.
Una carrera hecha a pulmón
La historia de Trungelliti siempre estuvo ligada al esfuerzo. Lejos de los grandes focos, construyó su camino con perseverancia, incluso siendo protagonista fuera de la cancha, como cuando decidió representar a Argentina en la Copa Davis en momentos complejos.
Su lema, inspirado en El Eternauta, resume su presente: “lo viejo funciona”. Una frase que hoy cobra más sentido que nunca.
El premio a no rendirse
Lo conseguido en Marrakech no es casualidad. Es el resultado de años de trabajo silencioso, de caídas y de insistir cuando parecía difícil.
Hoy, Trungelliti no solo gana partidos: también deja un mensaje claro en el circuito. Nunca es tarde para alcanzar los sueños.