Una de cada ocho empresas en Argentina presenta atrasos en el pago de sus créditos, un dato que enciende alertas sobre la salud financiera del sector productivo. El fenómeno, que hasta hace poco se concentraba en los hogares, comenzó a expandirse a las firmas, especialmente a las más pequeñas.
El dato surge de informes económicos recientes que muestran un deterioro progresivo en la capacidad de pago de las compañías. A comienzos de 2026, el 12,5 % de las empresas con préstamos se encontraba en situación irregular, lo que representa un aumento de 2,6 puntos porcentuales respecto al inicio del año anterior.
Aunque el nivel de morosidad empresarial todavía se ubica por debajo del registrado en las familias —donde la irregularidad supera el 9 %—, los especialistas advierten que el problema tiene una distribución desigual. Las pymes son las más afectadas, con niveles de incumplimiento que prácticamente se duplicaron en un año.
En el segmento de créditos más pequeños (de hasta 45 millones de pesos), la morosidad alcanza al 10 % de los casos, lo que evidencia que las empresas con menor solvencia financiera son las que enfrentan mayores dificultades para sostener sus compromisos.
Actualmente, más de 35.000 firmas registran algún tipo de atraso en el pago de sus deudas. En ese universo, el 13,6 % de las empresas con préstamos menores a 50 millones de pesos presenta demoras, mientras que en las compañías con financiamiento superior a los 10.000 millones de pesos el nivel de mora cae por debajo del 5 %.
El escenario también se vincula con la evolución de las tasas de interés. Tras un período de tasas elevadas que afectaron el crédito y la actividad, el sistema muestra ahora rendimientos reales negativos en el corto plazo, lo que genera nuevas tensiones en el financiamiento y en la capacidad de repago.
A esto se suma un contexto de baja demanda. El Indicador de Confianza Empresarial de la industria manufacturera se ubicó en terreno negativo en febrero; el informe refleja que más de la mitad de los empresarios no prevé un aumento en la producción, al tiempo que crecen las dificultades financieras.
Por sectores, el impacto es dispar. Hoteles y restaurantes encabezan el deterioro, con un 17 % de empresas en situación irregular. En el sector de la pesca, la mora trepó al 12,7 %, mientras que en el agro alcanzó el 5,7 %. Incluso en rubros con crecimiento, como petróleo y minería, se registró un aumento significativo de los atrasos.
El avance de la morosidad empresarial configura un nuevo foco de preocupación para la economía, en un contexto donde la recuperación de la actividad aún no logra consolidarse y las empresas más pequeñas enfrentan los mayores desafíos para sostenerse.