La suba del precio internacional de la energía, tras la escalada del conflicto en Medio Oriente, vuelve a poner en alerta a las economías del mundo y también a la Argentina. El encarecimiento del petróleo y las tensiones geopolíticas generan un escenario de efectos cruzados que podría impactar en la inflación, la actividad económica y los salarios.El conflicto se intensificó luego del ataque conjunto de Estados Unidos e Israel contra Irán el pasado 28 de febrero, un hecho que elevó la incertidumbre en los mercados y volvió a tensionar las cotizaciones de las materias primas (commodities) energéticas.
En paralelo, crecieron las preocupaciones por la estabilidad del estrecho de Ormuz, una de las principales rutas del comercio mundial de petróleo.En ese contexto, el precio del crudo abrió al alza y los mercados comenzaron a recalcular los posibles efectos sobre la economía global. Para los países importadores de energía, la suba de precios suele traducirse en mayores presiones inflacionarias y costos productivos más elevados.Sin embargo, para economías con producción energética o exportaciones de recursos naturales, el impacto puede tener también una dimensión favorable.
En el caso argentino, algunos analistas observan que el aumento del precio del petróleo podría generar mayores ingresos por exportaciones —especialmente desde Vaca Muerta—, aunque el beneficio no sería uniforme para todos los sectores.Mientras la energía puede mejorar la balanza comercial, otras actividades productivas enfrentan el riesgo de mayores costos logísticos y de transporte.
Ese encarecimiento suele trasladarse a los precios góndola y termina afectando el poder adquisitivo de los salarios.Las proyecciones internacionales también advierten sobre el impacto macroeconómico de una suba sostenida del crudo. La directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, estimó que un incremento del 10 % en el precio del petróleo podría sumar alrededor de 0,4 puntos porcentuales a la inflación mundial y, al mismo tiempo, recortar entre 0,1 y 0,2 puntos el crecimiento de la economía global.