El reconocido escritor santafesino Francisco Bitar visitó los estudios de LT10 para dialogar sobre su trayectoria y el presente de las letras nacionales. Considerado por sus pares como una referencia ineludible de la literatura actual, Bitar compartió su visión sobre el oficio de escribir desde el interior del país, destacando cómo su propia obra se encuentra en constante transformación y diálogo con su entorno.
Durante la entrevista, el autor resaltó la posición estratégica de Santa Fe frente a la centralidad cultural de Buenos Aires. Según Bitar, la distancia permite procesar las tendencias de una manera más crítica y personal, evitando la fijación cultural de la capital. Al respecto, el escritor afirmó: "En lugares periféricos respecto de Buenos Aires, que es donde se cocina la cultura nacional, tenemos cierta ventaja respecto de eso, porque el hecho de que se cocine la cultura significa fijar la cultura en un determinado lugar".
En cuanto al mercado editorial, Bitar analizó el rol fundamental que han asumido las editoriales independientes en los últimos años. Para el autor, estos sellos han tomado la posta de la verdadera labor literaria —descubrir autores y fomentar la discusión—, una tarea que los grandes grupos económicos han dejado de lado para enfocarse primordialmente en la rentabilidad y la presencia masiva en librerías.
El escritor también dedicó un momento para defender la vigencia del libro en papel frente a las alternativas digitales, comparando su persistencia con la de la radio. Para Bitar, ambos medios se basan en la potencia de la palabra y el ejercicio de la imaginación. Asimismo, reflexionó sobre su prolífico método de trabajo, que lo lleva a escribir prácticamente todos los días como una forma de "hacer arreglos con la vida" y llenar el tiempo con sentido.
Para finalizar, el referente santafesino dejó una reflexión sobre la naturaleza de la vocación literaria y su relación con el éxito material. Con una mirada despojada de pretensiones, Bitar concluyó: "A mí me parece que la literatura es un buen lugar para ser pobre", aclarando que esta "pobreza" no es solo económica, sino una forma de riqueza espiritual y una elección de vida que privilegia la creación por sobre el consumo.